RAY Satyajit (1921-1992)

Pather panchali (Pather Panchali (La canción del camino)) (1955: 10.0)

...Me encuentro con lo radical y, al mismo tiempo, auténtico, Pather Panchali, obra de arte escrita y dirigida por el indio Satyajit Ray, uno de los grandes directores del cinematógrafo. Me doy de bruces con lo salvaje, la ternura, lo humano y cruel, la pobreza y la resistencia, el egoísmo y la emigración, el crecimiento de un niño (Apu) y su encuentro (siempre encuentros) con la muerte, la naturaleza, el aprendizaje. Un aprendizaje que, vista la trilogía de Apu, parece posible, viable, siempre antes de la decepción adulta (muy de ahora, tan de ahora). Pather Panchali o Song of the Little Road refleja la cultura bengalí, como quería su director, pero refleja también Todo lo que somos, lo que hemos podido ser y lo que quizá ya no seremos. Es un cine, por ejemplo, anti-Matrix, anti-ListadeSchindler, anti-Elpacienteinglés, y varios etcéteras.

Ray combina sus visiones del neorrealismo y de los grandes maestros norteamericanos y descarta el dogmatismo al grabar a sus semejantes, no cae en estas incongruencias. La película se centra en una familia de un poblado indio, en sus circunstancias y sus vicisitudes económicas, sociales, sentimentales, en la elocuencia humana (el primer plano de Apu, que surge y rasga la pantalla), en la miseria: escasez de la comida: ese lujo del pobre, aunque ahora en nuestro mundo los ricos también comen mierda (se ha convertido, como la ropa y adornos, en pose estética). Es una obra de descubrimientos, entre otros el del propio Ray, que rueda con un grupo de novatos su primera película.

Quietud india pero tremenda vitalidad. La cámara se desliza a veces, se acerca o se mantiene a la expectativa, siempre atenta a lo que sucede con los personajes, sus carencias y sus ilusiones, que sus ojos muestran a las claras. Y la muerte acechando siempre. “Children cannot conceive of what it is to die. It never crosses their minds that they may not be immortal” (Coetzee, Age of Iron). Pero Apu tiene que aprender que la muerte existe: muere su vieja tía (una de las más grandes creaciones del Cine), muere su hermanita, se instala en la conciencia la finitud de la vida de nuestros semejantes, de nosotros mismos.

Tempo musical inigualable e inexplicable de Renoir y El río (pese a que Ray, en una entrevista en la BBC, admitía que no estaba satisfecho con la primera mitad de Pather Panchali: los cortes entre planos, la medida del tiempo…). Frescura y mirada despierta del neorrealismo y naturalidad de John Ford. Por qué no nombrar también a Olmi y El árbol de los zuecos (que carece, no obstante, de ritmo y “necesidad”): donde la familia mísera también deja su hogar, su tierra y tradición y se marcha en busca de una vida mejor y más fácil.