CLEMENT René (1913-1996)

Che gioia vivere (Qué alegría vivir) (1960: 4.0)

Alain Delon y Barbara Lass protagonizan Qué alegría vivir, una película fallida del ambicioso René Clement, quién se ganó a pulso algunos de los capones que le propinaron los “nuevos turcos” de la Nouvelle Vague.

En primer lugar, porque Qué alegría vivir no demuestra lo que su título anuncia. Vivir, según Clement (y sus guionistas, etc.), es una carambola o boba farsa donde lo mismo te toca ser espía que espiado, perseguidor que  perseguido, agente de la extrema derecha o anarquista. En fin, que todo se reduce a las puras circunstancias, una idea en teoría de izquierdas que aquí se antoja más de derechas que Curri Valenzuela y su tertulia. Mientras, por ejemplo, las tramas de Conrad (El agente secreto) o Chesterton (El hombre que fue Jueves), las películas del Hitchcock de los años 30 (Sabotage, Los 39 escalones, etc.) o de Gordon Douglas (La gran amenaza) o los Boulting (Seven Days to Noon) después, comparten con el film de Clement un parecido miedo frente a fuerzas terroristas desestabilizadoras de la demacrocia y el “status quo”, por otro lado contienen dosis de intriga, humor sardónico, maestría narrativa o colorido misterio que las hacen sólidas, competentes, muy superiores, desde luego, a Qué alegría vivir.

En segundo lugar, porque este cine de Clement representa un intento romo, nada sesudo (así simplista, maniqueo) y tímido de enhebrar un cine político que investigue y reproduzca un período de la historia italiana y europea caracterizada por la inestabilidad creada por facciones izquierdistas radicales, por un lado, y poderes institucionales fascistas, por otro. Anuncia películas de Pontecorvo o Costa Gavras, siendo (incluso) peor.

En tercer lugar, porque la torpe indefinición entre la farsa, la trama de conspiraciones y la comedia romántica afecta al funcionamiento de la película, que no es ni carne ni pescado, ni divertida ni honorable, ni emocionante ni emotiva, ni enigmática ni abarcadora. A ratos hay destellos (fallidos) de sátira ideológica tipo La vida de Brian, otras veces pinceladas picantes de comedia italiana del momento y aun otras imágenes nos recuerdan de mala manera películas de Germi o trocitos de Visconti y Fellini, todo en un batiburrillo de maltrecha categoría y nulo ritmo.

Delon: el hombre que fue (el inexistente anarquista) Camposanto. Lass: la chica que, con su mayoría de edad, ya podía considerarse oficialmente peligrosa y así ganarse el prestigio de la cárcel. Entre los dos no hay ni física ni química. Como tampoco la hay entre la historia escrita y la narración en imágenes, que ni ordena los sucesos ni aporta el tono adecuado. Película desmadejada, sosa, ni hace gracia ni está tocada por la Gracia.