CLAIR René (1898-1981)

Tout l'or du monde (Todo el oro del mundo) (1961: 7.0)

Entre patoso y elegante, Clair pone un pie en los sesenta, abandonando el otro en decenios previos.

Lo patoso radica en la indefinición entre elegía bienintencionada e ironía hiperactiva; lo elegante en detalles graciosos y patéticos, sin enfatizar el cariz de alegría o patetismo.

Pero el ornamento en esta historia sobre especuladores capitalistas conduce a la exageración: aunque llevada con solvencia, huele a arritmia cinematográfica, lo que quizá motivó que a los chicos de la Nueva Ola les oliera un tanto a betún oficial lo que casi es una comedieta a lo Funes, pizcas de Billy Wilder, landismo: conjunto agridulce.