STONE Oliver (1946-_)

Natural Born Killers (Asesinos natos) (1994: 1.0)

Discutible, Tarantino es un creador de imágenes atractivamente heterodoxas.

Stone es un destructor:

nada hay de arbitrario en su quehacer:

no quiere hilvanar narraciones sino diseñar estrategias de compraventa de bienes y servicios.

Compra (gratis) los horrores sociales, a los que se apunta.

Vende el cóctel regado en cómic y kétchup a los débiles y los amaestrados

(críticos “Jackass”).

Los bienes son las imágenes fragmentadas frenéticamente.

Los servicios son los situados a la salida del cine, donde vomitamos.

Stone, esthéticien ilustrado más listo que el hambre, nos endilga su alegato de cinismo mientras presume de vanguardia.

Hasta ahí el malentendido.