HITCHCOCK Alfred (1899-1980)

Dial M for Murder (Crimen perfecto) (1954: 9.0)

Hitchcock jamás decepciona;

aunque no es viable que una población entrenada en Austin Powers y Coronation Street reaccione generosa o lógicamente:

el feroz sarcasmo disimulado del gran maestro se digiere mal tras verborreas repetitivas, irrelevantes estilos y “realismo karaoke”.

Es más,

el aquilatado sarcasmo del Maestro, cruel y certero, podrá retumbar a cinismo elitista:

sus representaciones son meticulosas, fetichistas y obsesivas,

sus actores son elegantes, esquivos e irónicos y no pierden los modales en el ridículo ni en la derrota,

compostura que, por cierto,

Laurence Sterne vía Tristram Shandy

demandaba de sus lectores al inicio de su vida y opiniones.