WISE Robert (1914-2005)

I Want to Live! (¡Quiero vivir!) (1958: 7.0)

“Solvente crítica esquemática” (19-3-2002)

El Robert Wise conocido por mí gracias, sobre todo, a Sonrisas y lágrimas es hasta cierto punto subvertido por el Wise de ¡Quiero vivir!, film en el que se opone a la pena de muerte con solidaridad y pulcritud.

 
 

Solidaridad: sin duda, está en Wise, ese humanismo tolerante y bueno (bondadoso, de raíz cristiana), solidaridad que trata de ponerse en el lugar del otro, aunque no por ello renunciando del todo (una pena) a condicionamientos morales o seudo-morales del tipo “dime con quien andas y te diré quién eres” y otros contenidos en el refranero español, certero y equivocado a partes iguales. Por tanto, este Wise tan “wise” y digno recrea una historia real con Susan Hayward de indudable estrella, historia en la que vemos a la prensa (y esto lo sabemos ahora mejor que antes) actuando de forma repugnante, con el único requisito de vender un producto a la audiencia, y la audiencia desea carnaza de la buena. La historia nos da motivos para pensar que la Hayward es inocente, aunque nos hemos dado cuenta de que su comportamiento no ha sido ajeno a la ligereza de cascos, pues se lo pasa bien con los hombres, ha tenido mala suerte con algunos de ellos, se ha casado pero sus hombres han terminado borrachos o desgraciados, ha participado en pequeños delitos, y varios etcéteras. Y comprobamos los prejuicios de cierta sociedad americana, la miseria de cierta prensa, el sensacionalismo de los sentimientos, la imposibilidad del desahogo, la injusticia, la crueldad.

La solidaridad de Wise toma cuerpo a través de una narración ágil, aseada en cuanto a decorados y diálogos, mucha elaboración. A este respecto, no suena desacertada la afirmación de Sarris sobre algunos filmes de Wise: más elaboración que expresividad. En esto a mí se me asemeja a algún Wyler, en la inspiración que parte plenamente y sin muchos tirones ni salidas de tono de un guión medido y se asienta en la interpretación, más elaborada que expresiva, también, de fabulosos actores, como Susan Hayward, claro.

Pulcritud: aspecto que lastra un film tan destacado y contundente, sobre todo en su segunda mitad, ese rasgo demasiado brillante y de uso de materiales vírgenes. El fondo es teatral, por un lado, y documental, por otro: documento teatral, o teatro documental. La ya citada agilidad y esencial facilidad para montar esta historia, con grandes chispazos de ingenio en la sintaxis de la narración (la manera de puntuar, la duración de las escenas) es un acierto de categoría, y ahí Wise se desenvuelve como un buen director. Desde un sentido de crítica al sistema, digamos, la película es más punzante, sobre todo en su último tercio en la cárcel (donde ella espera pero no desespera con su futura pena de muerte, su mayor pena), que, pongamos, Sonrisas y lágrimas. Pero desde otra perspectiva más evasiva, menos pendiente de los contextos extra-cinematográficos, The Sound of Music es superior: más ligera, profunda (sé lo que me digo), de una pulcritud más fastidiosa, por un lado, pero más acorde con lo que se cuenta y con el tono familiar, desenfadado y bullicioso: en The Sound of Music Wise es más libre, se deja llevar, no pone reparos a utilizar elementos que seguro que a él le engatusaban, y por eso la veo con mayor gusto, con menor fricción, porque pese a ser otro gran éxito de Wise y no tratar asuntos espinosos ni de manera crítica (de una crítica con moralina, como en I Want to Live!), Sonrisas y lágrimas se descabalga del caballo social para enmarcarse en un territorio universal amplio, ameno, difuso y absurdo, engarzando, por difícil que parezca, con los Hermanos Marx, Leo McCarey, las radionovelas rosas, John Ford, Mary Poppins, Sirk, Hitchcock, Jerry Lewis y hasta Fassbinder (valor de choque, ja).

Pero conste que este Wise de ¡Quiero vivir!, en todo caso, es bastante Wise, y su película es una gran película en un año de grandes filmes norteamericanos. Pero es también más de andar por casa, menos estilizada, de un director hábil en el manejo de materiales: un tanto agridulce, siento acabar, en tema y rema.