DAIRIKI Takuya (?) / MIURA Takashi (?)

Nikotoko Tou (Nikotoko Island) (2009: 3.0)

Como si de un milagro se tratase, los jovencísimos japoneses Dairiki y Miura han rodado un “remake” de El canto de los pájaros, de Albert Serra, ¡sin haber visto siquiera esa película! O eso han admitido en el coloquio, tras el pase de Nikotoko Island en el festival de cine de Gijón (noviembre de 2009).

“Remake” adolescente y japonés, pues, sobre otros tres hombres que vagan por tierras fotografiadas con cierta maña formalista. Y poco más: es lo que pasa cuando se junta la peligrosa premisa de El canto de los pájaros con Beavis & Butthead: chicos que sueltan grandiosidades filosóficas (“¿Qué hacemos aquí?”, “¿Para qué vivir?”, etc.), y que, de inmediato, para ofrecer el toque gamberro, reconocen: “He ido a cagar”, o cosas semejantes.

Esto es una desmitificación sin mito previo. O sea, una nadería sin anclaje literario (ni humanista), sin el componente socarrón de la original (aun discutible) obra de A. Serra. Miura, Dairiki y un tercer colega simplemente se graban gastándose bromitas, añadiendo algún toque siniestro que quizá sea lo mejor del film: cuando dos de ellos se ponen caretas y persiguen al otro; cuando parece que uno de los tres se ha convertido en fruta (y los otros se lo zampan) o cuando, en efecto, uno de los tres se muere, pero no sabemos por qué.

Ni nos importa: eso son los 47 minutos de Nikotoko Island. El no-relato, los no-personajes, la no-pasión llevados hasta un extremo insoportable no ya para el espectador medio sino también para el curioso y, a priori, interesado por la marginalidad cinematográfica. Pero no ésta.

Señalaba recientemente el músico español Enrique Morente (en Público, noviembre de 2009), que prefería “el desastre a la mediocridad”. Pero a veces no hay por qué elegir entre ambos polos, como nos muestran en imágenes estos metafísicos Beavis y Butthead, Miura y Dairiki.