DASSIN Jules (1911-2008)

La loi (La ley) (1958: 8.0)

Aquellos pueblos como microcosmos sociales. En Italia, Francia, España. Por ejemplo, en Berlanga (Calabuch), Fernán Gómez (El extraño viaje) y el Buñuel mexicano (El río y la muerte). O Comencini (Pan, amor y fantasía), Duvivier (Don Camilo), tras el neorrealismo “light” de Castellani, una década después de la mayor dureza de Arroz amargo, con otra italiana-cañón, Silvana Mangano, en papel estelar, llevando por la calle de la dulzura y la amargura a todos los hombres. Y a algunas mujeres.

Inciso lingüístico. La legge, en italiano. Curiosa mezcolanza de idiomas. Veo la película alternando entre el francés y el español: qué cutre la versión en DVD (de quiosco), sin subtítulos. Había de elegir entre dos versiones originales, en francés o español. Ambas son versiones dobladas. ¿Cuál es la original? No sé: pero supongo que los actores italianos hablarían en su idioma materno. Es lo que pasa por ahorrar dinero: los dos por uno del quiosco salen rentables (4, 5 o 6 euros cada obra) pero, a cambio, los “extras” suelen ser discretos o inexistentes y las opciones lingüísticas… pues eso.

Metáfora del poder y del amor. Y del poder del amor, derribando barreras. Rebelándose. Yves Montand como potentado (dictador) de turno. Él ostenta la “ley”, juego peligroso que practican algunos hombres del pueblo, en el bar, mientras beben vino (y no dejan beber a los otros), mostrando que son más machos y fuertes y duros. La ley italiana: Mussolini, Berlusconi… Ya se sabe.

Realismo rural, simpático, entretenido y con varios momentos inesperados, sorprendentes: la paloma; Mastroianni simulando su divertido ahorcamiento; los pescadores trabajando con sus enormes redes; Melina Mercouri observando (comiéndose) a su amado joven (Raf Mattioli, que murió con 24 años, un año después de La ley); el juego de la ley en el bar (esos rostros alertas, intensos); el jefe de los jefes Pierre Brasseur mimando a la explosiva Gina Lollobrigida; todos mirando a la Lollobrigida; ella en su casa-pajar; Montand entrando en el autobús y abofeteando a su joven hijo; Montand marcado por la agresiva y cortante sensualidad de Lollobrigida... Hay decenas.

Dassin bebiendo del primer Visconti y del ligero De Sica. La ley, película misteriosa, metafórica, de mayor talento visual de lo que se desprende a simple vista (es decir, sin fijarse) y con bonita moraleja democrática. La rebelión y el amor; y la rebelión del amor. Y la violencia de las jerarquías. Y las servidumbres y miedos en torno al poder. Y cómo se gana el poder. Y Gina…

 

…LOLLOBRIGIDA:

 

QUÉ BARBARIDAD DE MUJER