ZHANG KE Jia (1970-_)

Sanxia haoren (Naturaleza muerta) (2006: 6.5)

NATURALEZA

Ni tanto ni tan calvo. A veces pienso que algunos críticos cinematográficos de postín exageran. Y que muchos supuestos aficionados al cine (pero sólo de Matrix y Mad Men, o de Morgan Freeman y Julia Roberts) pecan de ideológica ignorancia.

A veces algunos festivales de cine (Cannes, Berlín, Venecia) se pasan (olímpicos, obnubilados) con sus galardones. Pero me espeluzna más la atención desmedida que la muy localista fiesta de los Oscars obtiene en nuestro país (y frases como “la mejor película del año es Slumdog Millionaire” me angustian).

Así pues: ni esquemáticas demagogias reaccionarias de Hollywood pero tampoco, ay, naturalezas muertas. Ni Duplicity ni Sanxia haoren.

MUERTA

Por otro lado, estoy de acuerdo hasta cierto punto con señores como Juan Manuel de Prada cuando, en un artículo reciente en XL Semanal (“Censura”, enero de 2010), admite estar cansado del folclore demasiado recurrente, y tan comercial, en torno a la censura franquista. Ese volver a insistir en las prohibiciones, los retrasos, los besos cortados, las nalgas agujereadas, las alusiones modificadas… Pero me frustra que tipos inteligentes e influyentes como Prada no sepan identificar, en cambio, otras censuras democráticas que atenazan nuestro panorama cultural (dejando de lado su anecdótica elegía fumadora…).

Una película como la china Naturaleza muerta, vaya, será mejor o peor, gustará más o menos… pero habrá que conocerla, digo yo, en primer lugar. No es una cualquiera, no es bazofia, no es un pedo del vecino, no es capricho vano. Es un “algo” relevante. Resulta que, entre otras cosas, ganó el León de Oro en Venecia. Pues no estoy seguro de si se llegó a estrenar en salas comerciales en nuestro país; y si lo hizo, ciertamente, fue durante una o dos semanas y sólo en Madrid y Barcelona, y sin publicidad.

La censura contemporánea es esa: la oferta (la demanda no ha existido nunca). El mercado y su control. Estar anegados de publicidad de colonias, autos y tías buenas (el lado “liberal” del asunto viene por el lado de los pezones, como antaño…). Eso es censura: a más publicidad, menos de “lo otro”. A más Audi A6 o Jim Carrey, menos neuronas vivas. Hay que seleccionar lo que se exhibe pero, dado que una nacionalización de las salas supondría una flagrante muestra de autoritario intervencionismo y de (ay) censura, hay que alegremente  conformarse con lo que nos imponen la Disney y demás subcontratas de Hollywood. Y eso, no por Dios, eso no es censura. Eso es la vida misma.

NATURALEZA

Perro verde, este Zhang Ke. Combinaciones estrafalarias. Uniones sin mezcla. Qué cine. No me llena, pero quizá no sé verlo como se merece. Me pasa con otros orientales de ahora, que se me atragantan en mayor o menor medida (en lo poco que he visto): Hsiao-Hsien, Kawase, Ming-Liang, Chan-Wook.

Naturaleza muerta es una especie (por plasticidad y uso del espacio) de Desierto rojo (Antonioni) en la China del siglo XXI. Sin, propiamente, política. O con otra política.

Naturaleza muerta me recuerda por momentos (pero sólo por momentos) el cine de Ceylan: los brazos desnudos, lo físico y estético de los cuerpos. El hombre observando absorto el agua (el mar, el río o lago).

Lo inesperado, lo bizarro; Magritte y Desplechin triunfan en Naturaleza muerta. Una construcción que es nave espacial. Un actuación musical con espectadores sentados (impropiamente) y, de pronto, con sabrosas chicas seduciendo (por poco tiempo). El baile de la ruptura entre la pareja. El equilibrista del final del film parece caído de otro mundo como un civilizado ángel de Wenders o una ballena de Béla Tarr. Cortes repentinos (elipsis y cambios de tono). Un ritmo propio dentro del plano. Todo está en el aire (como el funambulista del final). Y está el tema de los espacios destruidos o transformados. La modernidad del siglo XXI modificando los paisajes, la naturaleza viva, cambiando a la gente. Pedro Costa, Guerín, Ming-Liang. El progreso que significa la presa de las 3 Gargantas, horror o maravilla de la evolución técnica, causa de “sacrificios” entre el pueblo (ya Mao había querido llevarla a buen puerto). Todo se hace por el bien de los súbditos. Gentes, como consecuencia, buscando otros lugares donde vivir y morir. Donde hallar un amor que las mantenga ocupadas cuando no trabajan.

MUERTA

Dos parejas, dos reencuentros extraños. Zhang Ke me deja confundido: me sorprende y admira por momentos (por momentos, digo), me aburre en otros muchos. No sé qué pensar o padecer. Dejarme llevar… pero con este cine no es fácil. Tampoco difícil: perro verde. Ni tanto ni tan calvo. Ni Pollock ni bodegones.