ARGENTO Dario (1940-_)

Suspiria (Suspiria) (1977: 7.5)

La Rebecca de Hitchcock, Cocteau y Repulsión de Polanski podrían estar entre las influencias sobre las que crece la Suspiria de Argento. Un autor que bebe, en todo caso, primeramente de Darío Argento: de la fórmula por él mismo inventada, la del personaje que llega (normalmente en avión) a una ciudad desconocida, presiente e incluso presencia un crimen, es testigo de todo (oye y ve) excepto de un detalle que recuperará en los últimos instantes del film. Ese detalle que es la clave de los crímenes y del misterio que ocurren en el resto de la película.

De Palma y Cronenberg, el primero más descreído y el segundo más centrado en las malformaciones, son contemporáneos de Argento y sus obras se nutren entre sí, sin duda alguna. El resplandor de Kubrick (ese halo determinista y demencial), el Drácula de Coppola (exuberancia barroca en el diseño del espacio y los tiempos) y Wes Craven se han, a su vez, alimentado de la riqueza de planos, texturas, ornamentación y atmósfera de filmes de Argento como Suspiria.

De final decepcionante, y con un desarrollo de la trama que desmerece un poco sus estupendos primeros minutos, Suspiria es un estallido de color, pasión y volúmenes, una espléndida muestra de cine manierista y terrorífico.

Brujas y bailarinas, un rumano que parece el monstruo de Frankenstein, un niño rubito, una vieja aficionada a las cuchillos, una institutriz perversa, una leyenda antigua, una directora que ronca (que suspira…), Miguel Bosé… Son componentes que fomentan el nerviosismo y el terror de la pobre Jessica Harper, protagonista del film. Además asistimos a muertes horrendas y demoradas (tan de Argento), ambientadas y anunciadas por una machacona música (The Goblins) que, no obstante, suele estar fusionada con el espacio y el movimiento de manera primorosa.

Todo ello en una casa misteriosa, otro laberinto estimulante; Suspiria ofrece nuevas variedades argentianas en el diseño de la amenaza latente y los consabidos asesinatos.

La fórmula Argento funciona: un italiano estiloso y estilista, creador de sombras inquietantes, lugares macabros e inspiradores, pesadillas recargadas y viciosas.

¿Que por qué me gusta el cine de Argento...? Supongo que porque me da placer, pero esa es otra historia.