ARGENTO Dario (1940-_)

Phenomena (Phenomena) (1985: 4.5)

Jennifer Connelly es la Señora de las Moscas. La adolescente, en realidad, pues contaba tan sólo con quince años cuando rodó en 1985 a las órdenes de Argento. Pobrecita.

Amante de los insectos, sonámbula, despreciada por las otras chicas y, por si fuera poco, atrapada en una trama sórdida de Dario Argento. Más no se le podía pedir, a la buena de Connelly. Tan linda.

Un film de Argento, vaya, que no dejaba de ser un “remake” de otros dirigidos por él mismo. La fórmula de Suspiria, las estudiantes jóvenes conviviendo en una casa apartada alrededor de la cual acecha un maníaco asesino.

Y, encima, el único “amigo” de la joven es un científico en silla de ruedas interpretado por Donald Pleasance, lo que tampoco ayuda, precisamente, a tranquilizar a nadie. Vaya tipo.

Phenomena, además de al corpus brillante pero repetitivo de Argento, se incardina a una época de abundantes filmes de terror. Sólo de 1985, año de producción de Phenomena, damos con películas como la segunda parte de Pesadilla en Elm Street, Day of the Dead (Romero), Demons (producida por Argento), la quinta entrega de Viernes 13 o Re-Animator Para echarse a temblar.

En lo que a mí respecta, Phenomena constituye a día de hoy (marzo de 2010) mi primera decepción seria con el cine de Argento. Un director, aquí, sin inspiración, acosado por sus propios insectos metafóricos, incapaz de crear espacios convincentes ni de medir los tiempos como en previas obras. Nadie es sublime sin interrupción.

Phenomena, en suma, no es fenomenal. Moscas, gusanos, un mono, un niño deforme y música heavy-metal (en su momento de gloria) son, cada cual a su manera, amigos o enemigos de la sufrida Connelly, en una trama sin pies ni cabeza (je, je)… No desvelaré tan rutilante enigma, aunque no hay que pensar mucho. Tras Phenomena, en todo caso, ya no podré seguir manteniendo cabalmente la futbolera e imponente lista formada por Canario, Del Sol, Di Stéfano, Puskas y Argento… El italiano se me ha caído de la alineación. Vaya bromita.