WEERASETHAKUL Apichatpong (1970-_)

Sang Sattawat (Syndromes and a Century) (2006: 3.5)

Rastreo, indago en la www, me intereso por el nombre, el hombre: Weerasethakul. Apichatpong.

Los comentarios, incluso los elogiosos, están desprovistos de virulencia, pasión, entusiasmo, “personalismo”. Querría encontrar a alguien que me dijese: “Me encanta Syndromes and a Century porque…”. Pero no doy con tal perro verde. ¿Realmente a alguien, realmente (me disculpo por mi atrevimiento y subrayado), le gusta Syndromes and a Century?

Leo por ejemplo en www.contrapicado.net el comentario de Stefan Ivančić (“Misterioso objeto en el cine contemporáneo") y no encuentro más que el típico discurso precocinado y de ecos académicos de catálogo artístico (“pequeños microcosmos”, “cenizas de la modernidad”, “impersonalización”, etc.)… Yo busco otra cosa: respuestas o, al menos, algo sugerente e intrépido, incluso odiosamente subjetivo. Quisiera dar con ese espectador peculiar: enfrentado, plenamente y sin miedo al ridículo, a uno de estos artilugios (nada peyorativo aquí) audiovisuales contemporáneos. Acaso más deudores del vídeo-arte (“mega-urbes”, “extraterritorialidad”, “simbolismo humano”…) que de la historia del cine. No sé hasta qué punto esto es positivo.

Pero, insisto, la pregunta es crucial: ¿es posible disfrutar (de alguna manera: frívola u hondamente; convencional o subversivamente) con este cine? Es obvio que no pretendo que todas las películas nos toquen de la misma manera; pero de alguna manera habrán de tocarnos o al menos rozarnos, digo yo (reparen en que no pido tanto: no digo emocionar, excitar o asombrar). A mí Syndromes and a Century no me ha dicho… casi nada. Así que anotaré cuatro intrascendencias:

1-Me relajan, me atraen los espacios amplios de la primera mitad del film; la vegetación, la música, las ventanas abiertas, el agua, el clima moderadamente feliz. Me aburren los interiores blancos, los pasillos, la quietud, la irrelevancia… ¡ese dentista practicando un empaste, hombre!

2-Me incomoda la recurrencia asiática de los contextos hospitalarios: El bosque del luto (Kawase), Here (Tzu Nyen); los personajes aturdidos, como zombies, sedados y no sabemos por qué: Goodbye, Dragon Inn (Ming-Liang), Naturaleza muerta (Zhang Ke), Tiempos de amor, juventud y libertad (Hsiao-Hsien). La decadencia, la pasiva perplejidad, la influencia de Resnais (más que la de Antonioni).

3-Mi hermana se sienta conmigo un rato. Y me confiesa: “Dos minutos de esta película son como dos horas”. Seamos serios: ¿no tiene ella algo de razón?

4-He sufrido un ataque de gastroenteritis al inicio de Syndromes and a Century. No es broma. La he visto, por tanto, de forma fragmentaria y dolorida. He ido al baño repetidas veces: vómitos, diarrea, malestar general, temblores. Tres manzanillas. ¿Había comido demasiado, o a lo mejor cogí frío…? Quizá; pero hay otra hipótesis más temible: mi enfermedad es culpa de Weerasethakul. Y lo confirmo: Apichatpong significa “gastroenteritis” en el idioma tailandés. ¿Un cine que estomaga no es un cine estomagante?