WEGENER Paul (1874-1948) / BOESE Carl (1887-1958)

Der Golem, wie er in die Welt kam (El Golem) (1920: 5.0)

En una fascinante época de vanguardia pictórica y modernismo literario, el cine estaba aún buscándose a sí mismo. Se supone que hasta los años treinta no adquiriría los rasgos narrativos de soltura, coherencia y fluidez que iban a definir su período clásico; en palabras de S. Zunzunegui (La mirada plural):

 

…filmes asentados en una puesta en escena en la que los principios de la relevancia dramática y la caracterización psicológica de los personajes individuales, servían de guías reguladoras tanto de la planificación… como de los desplazamientos de los actores en el espacio de la escena, fundamentando, además, las pautas organizativas que estructuraban el desarrollo del relato en curso.

 

En 1920, alemanes talentosos como Paul Wegener (director y actor), Carl Boese (codirector) y un equipo técnico pre-clásico entrenado en las técnicas expresionistas eran capaces de combinar histrionismo teatral (el plano como un escenario) con artificiosos hallazgos visuales entre surrealistas y decorativos. Lo que aún no sabían estos tipos era, sinceramente, cómo construir gran cine. La división en capítulos, una nefrítica sobreactuación, la solemnidad conceptual, un siniestro componente sobrenatural y las escenas semi-apocalípticas rodadas con muchedumbres están entre los rasgos que conforman El Golem y otras obras alemanas y no alemanas del período mudo. Habla, mudita: dan ganas de decir.

El Golem es otro monstruo diseñado gracias al progreso técnico (es un decir) de los humanos. Como el bicho de Frankenstein (hay un plano con una niña que anuncia el del film de Whale) y tantos otros. Pero también simboliza el lado oscuro de las personas, nuestro Mr. Hyde, la bestia que habita en nosotros, más en los hombres que en las mujeres.

Según la leyenda, en fin, el Golem estaba hecho de arcilla y era creación de un Rabino cuyo propósito era defender a los judíos de su expulsión de la Praga del Medievo. El monstruo interpretado por Wegener tiene altura humana pero se mueve con poca más agilidad que King Kong o Godzilla.

Admito que al principio hasta me hace gracia: el Rabino que lo ha invocado le encarga modestas misiones como partir leña o ir a hacer la compra con una cestita. Conmovedor. Pero pronto este ídolo de barro empezará a poner malas caras y todo el mundo se dará cuenta de que no es Caperucita sino el Lobo Feroz; se rebelará, irritará, perderá los papeles e incluso arrojará a un tipo desde lo alto de una torre. Aterrador.

Por otro lado, los sub-líos amorosos que se nos muestran (no diría yo que se “narran”) son más bien fastidiosos.

 

BIBLIOGRAFÍA BÁSICA:

1) Para más información sobre este mítico personaje, consulten Wikipedia, que para eso está: http://es.wikipedia.org/wiki/El_Golem.

2) Para un mayor trasfondo cinematográfico, mejor olvídense de mí y lean a especialistas serios como el citado Santos Zunzunegui y su estupendo libro La mirada plural.

3) Para verificar que no sólo brutos anticuados como El Golem perdían los papeles, vean este penoso y “expresionista” vídeo del tenista español Verdasco: http://www.elpais.com/videos/deportes/Verdasco/pierde/papeles/elpepudep/20100523elpepudep_4/Ves/.