IQUINO Ignacio F. (1910-1994)

Brigada criminal (Brigada criminal) (1950: 7.0)

A Ignacio F. Iquino, uno de los directores y productores más importantes durante el franquismo, no le hacían asco los subproductos. A medida que se hizo mayor y, supongo más cínico y acaso “verde” (animado por la abolición de la censura en 1978), fue rodando más y más películas con nombres más y más divertidos. Veamos: sin salirnos de 1982, año de la victoria del PSOE, Iquino firmó (sin subvenciones) Secta siniestra, Inclinación sexual al desnudo, Los sueños húmedos de Patrizia, Jóvenes amiguitas buscan placer y Esas chicas tan pu…. 1981 tampoco había sido aburrido: La caliente niña Julieta o La desnuda chica del relax fueron rodadas por Iquino mientras Tejero perpetraba el 23-F. La política y la cultura han de ir por separado, coño.

Estamos, desde luego, ante un hombre de cine la mar de interesante, y muy prolífico. Aunque con dudosa originalidad para los seudónimos artísticos anglosajones: Mikky Roberts o Steve McCoy fueron dos de ellos. Como director firmó casi noventa títulos; en fin, no tantos como Jess Franco, pero tampoco está nada mal. Consúltese, para más información sobre nuestro realizador, esta interesante página: http://lalyespinet.webs.com/susdirectores.htm. Lo digo en serio.

El año en que realizó Brigada criminal, 1950, Iquino hizo dos películas más: La familia Vila e Historia de una escalera. Qué diferencia de títulos, ¿no es cierto? Tres decenios más tarde esas películas se habrían llamado La caliente familia Vila e Historia de una escalera ardiente. Y es que en la época del “destape” Buero Vallejo se había converitdo en un viejo no verde, en un coñazo.  

Brigada criminal es un film policíaco estimable, intenso, brusco, manierista y original que me ha recordado al film americano Manos peligrosas (1953). ¿Conocería Fuller el trabajo de Iquino? Lo dudo mucho, pero ¿y lo que mola lanzar hipótesis al ciberespacio?

Brigada criminal abusa, seguramente, de variados “tics” de influencia no sé si rusa (hay planos que parecen “dialécticos”), de Hollywood o, directamente, de El tercer hombre: picados, contrapicados, ángulos complicados y barrocos, tenebrismo, persecuciones oscuras y siniestras, etc.

Brigada criminal está dedicada, según queda explicitado al inicio y al final de la misma con el didactismo afectado típico del franquismo (aunque también existió y existe en Hollywood), a la policía y las fuerzas del orden de España. El personaje que interpreta el duro galán José Suárez (un actor que siempre habla con un ímpetu soez) ingresa en el cuerpo de Policía al inicio del film y, durante la trama, nos demuestra lo que significa ser un hombre arrojado, desinteresado y valiente. Un hombre como Dios manda. Las mujeres de los policías, según se nos explica (hay una voz “en off” que desea que no haya dudas sobre la moraleja), nunca sabrán si sus maridos volverán a casa para comer. Pues ellos están siempre ocupados persiguiendo a malhechores y protegiendo a la patria de indeseables. Y a todo esto, el jefe de policía y “tutor” de José Suárez se nos morirá en acto de servicio, vaya por Dios: torpe maniobra de Iquino y su guionista (pues muere de la manera más tonta y sin ningún heroísmo) para que el personaje del joven Suárez pueda cargarse de razones y tomar el testigo al final de la historia. Y es que España podía dormir tranquila: estos hombres velarían siempre por la paz del país. ¡Y fueron muchos lustros de paz, Virgen Santa!

Brigada criminal, en suma, combina componentes originales (elipsis sorprendentes y escenas expeditivas de gran crueldad) con otros elementos más discutibles (un guión forzado) y otros clonados del cine negro norteamericano, además del aspecto más puramente pedagógico de la cultura política durante el franquismo. Una época criminal en la que Ignacio F. Iquino, según las fuentes, fue un hombre importante.