BANKSY (1974-_)

Exit Through the Gift Shop (Exit Through the Gift Shop) (2010: 7.5)

Exit Through the Gift Shop es una película sorprendente: dirigida por el (para mí) extraordinario artista callejero Banksy. Al lado de otros figurones del arte contemporáneo (tan abstractos, tan conceptuales, tan subvencionados, tan museísticos), la obra urbana y, cada día que pasa, menos efímera de Banksy supone un salto de cordura, frescura e irreverencia que resulta no sólo enriquecedora sino subversiva, moral.

Exit Through the Gift Shop será cualquier cosa, pero no es ninguna tontería: no podemos, simplemente, despreciarla y echarnos a dormir con la conciencia tranquila. Resulta tan dinámica y ambigua que te deja, como mínimo, despistado, asombrado, pensando que (quizá) esta película signifique un inesperado empujón dentro del campo del documental: ¿pero es un documental o no?

Sin llegar a los extremos de “obra maestra” de J. Costa en El País o de otras críticas igualmente positivas (ver ésta de Cine para leer ), esta especie de semi-documental ficticio (o post-comedia, por utilizar la jerga habitual de Costa; o incluso post-documental) es muy atractivo y divertido, a partir de la reflexión (ágil, rítmica, equívoca) que se hace sobre el arte urbano (graffiti y alrededores), el mundillo del arte, sus galerías, imposturas y exposiciones. Por no hablar también de la ambición y el narcisismo (del que participia el propio Banksy), el universo molesto del famoseo y la propia consideración de "qué significa" hoy día realizar un documental moderno y no morir (o no hacer el ridículo) en el intento.

De una manera extraña me ha recordado Grizzly Man, el fabuloso (a mí me puso la carne de gallina) documental (¿post-documental?) de W. Herzog (a partir de las peripecias rodadas por Timothy Treadwell con unos osos pardos que se lo terminaron comiendo) sobre otro tipo infantilizado (en la de Banksy el clown egocéntrico y esquivo es Mr. Brainwash) con ganas de ser alguien en la vida y en el arte: en ambas películas la persona y el personaje se confunden, se fusionan, chocan de maneras fascinantes. Al igual que la ficción y el documental, la verdad y el simulacro, el cine y la vida.