ENRIGHT Ray (1896-1965)

Gung Ho! (¡Todos a una!) (1943: 2.0)

Películas como The Great Dictator (1940, Chaplin), Five Graves to Cairo (1943, Wilder), This Land Is Mine (1943, Rendir), Sahara (1943, Z. Korda) o Ministry of Fear (1944, Lang), por nombrar unas pocas, tienen en común que optaron por un compromiso cinematográfico, bélico y social durante el transcurso de la Segunda GuerraMundial a favor de los estadounidenses (y británicos) y frente a los alemanes o japoneses. Pero no todos los intentos de este tipo han de obtener una favorable acogida debido a sus loables intenciones (ya que, entonces, los norteamericanos aún eran los buenos de la película…).

¡Todos a una! es una película deplorable. Es manifiestamente un pedazo de propaganda estadounidense en el período bélico que no concede ni un solo matiz que llevarnos a las fauces relativistas. Los soldados de los EEUU se enfrentan bravamente a los malignos japoneses tras el desastre de Pearl Harbour (Hiroshima y Nagasaki, al parecer, nunca sucedieron).

Mentecato cine: enteramente despreciable.

Propaganda de: la guerra y de las armas. La “altura de miras” de los norteamericanos: por la libertad, por la guerra justa. Había que defender la paz mediante la guerra. Sabemos la cantinela. A todo esto, el aún presidente de los EEUU, George Bush, regala al mundo un titular asombroso, histórica cumbre del cinismo y la infamia (El País, agosto de 2008): “Comportarse como un matón no es aceptable en el siglo XXI” (noticia de G. Higueras, desde Georgia).

Randolph Scott, héroe de ¡Todos a una!, siempre tuvo cara de viejo. Robert Mitchum, otro desinteresado héroe bélico, muere sin haber parpadeado. Enright, director de semejante bochorno ideológico, nos demuestra que fue un dócil papanatas al servicio de su Imperio.