KONCHALOVSKY Yegor (1966-_)

Pobeg (Escape) (2005: 1.0)

Tiritaba, estaba hambriento y a su memoria llegaron evocaciones del pasado…

 

Uno, que en esta Navidad de 2010 anda leyendo relatos de Chejov (la cita de arriba proviene de uno), decide alquilar una atípica película rusa (nada de Eisenstein, Pudovkin, Sokurov, Milhalkov, Balabanov, etc.) con el fin de complementar la lectura, y se atreve (mea culpa) a tomar prestado lo primero que le llama la atención: se titula en español Escape, está dirigida por un Konchalovsky (de nombre Yegor, ojo) y protagonizada por Eugeny (o Yevgeni) Mironov, el héroe de la cinta. Película cuya línea comercial para nuestro mercado de DVD es:

 

Cuando todo está contra ti sólo te queda una posibilidad… Escapar.

 

En efecto, nos hallamos ante un ejemplar de cine de acción seudoamericano trasplantado a la madre Rusia, la del agresivo, machote y desconfiado Putin, por cierto (año 2005). Mi hermana pequeña, que me acompaña en el salón, me comenta a los pocos minutos: “Es como El fugitivo”. Y mi otra hermana, mientras tanto, tras una media hora, nos dice que la película es un aburrimiento y se queda medio dormida. Y eso a pesar de que el protagonista juega a ser un Rambo de baja intensidad, escondido en el bosque y perseguido por un ejército.

Así que poco después pulsamos el botón de PAUSA. Media película vista. Más que suficiente. Una de las peores películas que recuerdo.

Violencia gratuita en todos los sentidos (menos mal: la película la saqué de la Biblioteca Pública de León sin pagar un euro);

tosquedad realizadora e infra-televisiva (énfasis continuos: ralentizaciones de la imagen por doquier, flasbacks, horrendos primeros planos, aceleraciones que subrayan la “emoción” de la trama, etcétera);

interpretaciones sobreactuadas, estereotípicas y monocordes;

sonrojante propaganda de la marca Sony (sin disimulos, cada cinco minutos, otro primer plano de un “gadget”);

ideología machista, brutalizante, racista, neoliberal, patibularia, la peor Rusia imaginable puesta en imágenes y sonidos por un mentecato fílmico, el señor Konchalovsky, un tipo (por lo que descubro) especialista en este tipo de “thrillers” descerebrados: desde todos los puntos de vista posibles. Toma lo peor de los productos hollywoodienses y los mezcla con lo más rancio y peligroso de la contemporaneidad rusa; el resultado es un tremendo bodrio.

Vuelvo a Chejov y a su relato “El estudiante” (en Cuentos, Club Internacional del Libro: el traductor no consta…) y, a la cita que abría esta pieza, añado ahora la siguiente, que viene a ilustrar, más o menos, lo que yo he sentido tras ver los primeros cincuenta minutos de Escape:

 

…y desde entonces había sobre la tierra rusa la misma miseria abominable, la misma desnudez, la misma desolación… y en los corazones la misma ignorancia, la misma angustia de vivir, la misma sensación de aniquilamiento, de abandono, de tinieblas.