BUÑUEL Luis (1900-1983)

El ángel exterminador (El ángel exterminador) (1962: 8.5)

El ángel exterminador es, en Buñuel…

El año pasado en Marienbad

La dolce vita

El desierto rojo

Cayo largo

El bosque petrificado

¿Resident Evil?

Película con casa encantada, surrealismo y diálogos de Ionesco, como cuando en La cantante calva oímos (en la traducción española): “Qué cascada de cagadas, qué cascada de cagadas, qué cascada de cagadas”.

Incluye, El ángel exterminador, una de las FRASES más geniales de la historia del cine. Ese grupo atrapado en la mansión, esa gente de bien que no sale porque no puede o no quiere salir. Y uno de ellos señala algo así: “La actitud de los de fuera nos inquieta más que la situación de dentro”. ¡Claro! ¿Cómo no entra nadie a rescatarlos? ¡Qué vergüenza!

En los PRIMEROS MINUTOS vemos a camareros que quieren huir de la casa. Un oso y unos corderos en la cocina. Silvia Pinal lanza, porque sí, un cubierto contra la ventana. Añicos. Una sorprendente deferencia de la anfitriona hacia sus invitados consiste en que el camarero tropiece y se pegue una hostia. La bandeja de comida por el suelo. Risas de los invitados: su discreto encanto. Un médico apunta afligido cómo a su apasionada paciente ya sólo le quedan tres meses para… volverse completamente calva. Un solemne señor no tiene ningún interés en que le presenten a otro invitado pues no está “para jerigonzas”.

Eso, solamente en los primeros minutos de esta película de idea genial y (humildemente añado) demorada en exceso (¿no le sobran quince minutos?), que hurga en la incomodidad, el disimulo, la irritabilidad, la convivencia, la hipocresía, la mala baba, la pura y dura tontería. El extrañamiento. El “otro”. Los intereses. La debilidad. La supervivencia. La racionalidad. Tantos etcéteras.

PARODIA del existencialismo. Del cine político. Del cine de terror. Del cine de catástrofes. Del cine de reuniones sociales. De las distopías.

SÁTIRA sobre la comunicación humana. Sobre el frustrante lenguaje. Sobre la cansina representación. Sobre el ensimismamiento. Buñuel, hoy, se reiría a carcajadas con Facebook y su paradigma de comunicación: ¿comunicar qué?

FÁBULA (con humanos y animales) sobre el inmovilismo social, los privilegios de clase y la estupidez humana. Ataque frontal (en mi opinión) a las doctrinas totalitarias, las jeremiadas redentoristas y el ideal liberal. Recuerdo ahora, gracias a Tony Judt (Algo va mal, traducción al español de B. Urrutia), aquella frase de Margaret Thatcher: “La sociedad no existe, sólo hay individuos y familias”. Y una de F. Hayek (también en Judt): “Hemos de afrontar el hecho de que el mantenimiento de la libertad individual es incompatible con la plena satisfacción de nuestra visión de la justicia distributiva”.

A este respecto, lo evidente: hay decenas de interpretaciones de todo signo aplicables a esta obra de Buñuel. Aporto aquí un interesante ENLACE a una página de filosofía que nos hace un buen puñado de preguntas sobre El ángel exterminador. Sólo falta contestarlas.