CLARK Bob (1939-2007)

Porky's (Porky's) (1981: 3.0)

En una entrevista con el director de Porky’s, realizada poco antes de su muerte, Bob Clark declaró que gente tan prestigiosa como Arthur Miller, Norman Mailer, David Mamet y Pauline Kael habían sido fans de esta película. Nada es imposible.

Muy intrigado, buceo en la red y ofrezco cuatro tipos de impresiones más o menos lúcidas:

1-LASCIVOS. Un Eric Reifschneider señala que su madre siempre despreció Porky’s por su componente picante o lascivo (“raunchiness”), teniendo en cuenta que se trataba de una comedia sobre chicos obsesionados con el sexo que incluía “toneladas de desnudos”…

2-DÍSCOLOS. Unos llamados Frederic y Mary Ann Brusat también apuntan al rasgo “salido” de los chicos protagonistas; a los que salva, en todo caso, la perspectiva ágil y bondadosa que ofrece Bob Clark de juventud tan díscola (“wayward”) y hambrienta de sexo.

3-GAYS. Un Scott Philips nos traslada a otro nivel de interpretación más sutil: en realidad, estos adolescentes de Porky’s no son más que homosexuales reprimidos o, si se prefiere, “florecientes” (“burgeoning”), como lo prueba el hecho de que están siempre juntos, alegres y toqueteándose, sin necesidad “real” de contactar con chicas.

4-NEURÓTICOS. Roger Ebert se mostró, tras el estreno de Porky’s en 1981, más expeditivo. Dijo Ebert: a) Porky’s es una típica película de A.C.N.E.S., que viene a significar en español “síndrome de erotismo neurótico del carácter adolescente”; b) los personajes femeninos son como especies por descubrir de un continente perdido, y la película las odia; c) las escenas de sexo generan miedo y hostilidad.

Uno de los efectos más perversos de Internet es que crea mitos, iconos y legiones de fans allí donde, antes, sólo había desidia, desprecio o ignorancia. Porky’s es una de estas películas que, al parecer, ahora obtienen el beneplácito de la crítica más aburrida, dispuesta a ver “mucho más allá” de lo que las imágenes muestran. Dispuesta, esto es, a interpretar sin disfrutar, a interpretar sin “ver”.

Mejor no distraerse con cuestiones solemnes, sociológicas (racismo contra negros y judíos, machismo, misoginia, etc.) o culturales (?), a propósito de esta película del señor Clark. Es hacerle un favor que, ni de lejos, se merece este film. Porky’s era y es una majadería que no provoca ni sonrisas. Es un exponente de lo más obtuso, vulgar e idiotizante de (como diría Vicente Verdú) el Planeta Americano. Es preferible alejarse de productos de esta calaña, a riesgo de que el acné vuelva a nuestras caras. Miller, Mailer, Mamet y Kael tuvieron un día tonto. No pasa nada, muchachos.