WILDER Billy (1906-2002)

The Seven Year Itch (La tentación vive arriba) (1955: 9.0)

1.                         En la Sudamérica hispana, La tentación vive arriba se llamó y se llama La comezón del séptimo año, traducción literal del título inglés pero, en mi opinión, menos agudo que su título en España. Pues es obligatorio incluir la palabra “tentación” al hablar de Marilyn Monroe.

2.                        Sobre Marilyn, algo que no siempre se dice: está fantástica en la película de Billy Wilder. Encantadora, sensual, lindísima, cañón, ingenua, melancólica y pícara. Irresistible tanto en los momentos icónicos (en la bañera, sus faldas al viento, subiendo la escalera, etc.) como en los demás. Una joya de actriz, de mujer. Un sueño.

3.                        The Seven Year Itch es una película teatral. De hecho, uno se la imagina perfectamente en un teatro. Esto no lo digo como menoscabo: Wilder ha sido uno de los directores que mejor ha sabido “comprender” el teatro desde dentro del cine. Por ejemplo, en la maravillosa Testigo de cargo, otra película muy teatral.

4.                        Leo en Carlos Aguilar y otras fuentes que el tema de la película es, más o menos, la represión sexual del americano medio en aquellos años. No estoy de acuerdo. Tú eres un señor heterosexual, tu querida esposa y los cansinos hijos se van de vacaciones y te encuentras, de pronto, que se ha mudado al piso de arriba nada menos que Marilyn Monroe. No es cuestión de estar reprimido o no: que no. La palabra clave, insisto, es tentación. 

5.                        La tentación vive arriba es una sátira y una fantasía. La fantasía de un hombre maduro (¡un treintañero de entonces!). La fantasía masculina de Wilder (como tantas veces Hitchcock). La rubia que está buenísima y se nos pone a tiro. Esa fantasía la tenemos casi todos. Sátira: de costumbres, del mundo literario, del amor, el deber y la fidelidad (y la felicidad). Sátira humana: somos frágiles y orgullosos, egoístas, tiernos y brutos. El discreto encanto de la burguesía se compensa con una Marilyn cada siete años.

6.                        La tentación vive arriba es una muy divertida película sobre una obsesión. Tom Ewell se pasa el film torturándose psicológica y moralmente: ¿hago bien?, ¿hago mal?, ¿estaré enfermo o seré normal? Se pasa la película cuestionando sus prioridades y el propio sentido de la vida. Se pasa la película fantaseando, viviendo realidades paralelas, soñando con un mundo (individualista, egoísta) mejor. Por su parte, Marilyn está deliciosa e hilarante: varias de sus líneas de diálogo son gloriosas, diamantes wilderianos.

7.                        Seguramente no sea la mejor película de Wilder (El apartamento y La vida privada de Sherlock Holmes, al menos, están por encima). Muy probablemente no sea la mejor película del año 1955 (no cuando están Pather Panchali, Los contrabandistas de Moonflet, Ordet, La noche del cazador…). Pero es una comedia graciosísima, agridulce y arrolladora que merece la pena verse por lo menos cada siete años. Y preferiblemente en verano.