BELVAUX Rémy (1966-2006) / BONZEL André (1966-_)

Cést arrivé près de chez vous (Man Bites Dog (Sucedió cerca de su casa)) (1992: 3.0)

POELVOORDE. El actor belga Benoît Poelvoorde es el alma creadora detrás de Sucedió cerca de su casa o Man Bites Dog (título internacional). Uno de esos actores cómicos, deslenguados y, claro está, de los considerados “gamberros” (etiqueta de prestigio en la actualidad) que, cuando empezaba su carrera, con apenas 28 años, colaboró con R. Belvaux y A. Bonzel en la construcción de una película que acaso haya sido más importante y profética para el devenir del cine de lo que podría pensarse.

RESERVOIR. Eran los inicios de los noventa, tras los supuestamente alegres e ingenuos ochenta, e irrumpe Tarantino con Reservoir Dogs, abriendo la veda para la “sangre fácil” y, ay, de mucho prestigio. La violencia cínica, talentosa y sin piedad por sus víctimas. La atracción fatal por el verdugo.

INTERTEXTUALIDAD (a vuela pluma). En los años sesenta se apuntaban maneras, como en Amador, película española de asesinatos y humor negro; y la contracultura irresistible (la hermosa y heroica delincuencia) de Bonnie & Clyde y otras obras más “underground” como Los asesinos de la luna de miel… En los setenta, La naranja mecánica marcaría una cierta tendencia de gélido cine violento con ínfulas filosóficas y sociológicas. En los ochenta, Henry, retrato de un asesino añadiría más leña al fuego. Ya en los noventa, tipos como Álex de la Iglesia (Mirindas asesinas, Acción mutante…), obras españolas como Justino, un asesino de la tercera edad. Un cine que se despeña, estéticamente, por la montaña del lavarse las manos, un cine que quiere ser “guay” en torno a la muerte violenta; tributo a las armas y a quienes las usan. American Psycho en el año 2000: todo lo metafórica que quiera considerarse, sí pero...

MOCK. El “mockumentary” (ver Google): el protagonista y asesino, Poelvoorde, le habla a la cámara como si se estuviera realizando un documental acerca de sus crueles y sádicas andanzas. Un largo reportaje, también, sobre sus pensamientos, digamos, nihilistas. Todo es mentira, claro. ¿Intención crítica...? ¿Dónde?

OK COMPUTER. Divertimento original, sin duda, sintomático, influyente (tengo esa sensación) pero coyuntural, Man Bites Dog toma partido por los malos y brutos porque (sigamos este razonamiento) el cine social es un coñazo, el cine político es insoportable, el realismo compasivo o analítico no mola nada y, en suma, había que vender un producto diferente y excitante a las nuevas generaciones de chicos, ya crecidas al amor de la moderna lumbre: los juegos violentos de ordenador.

CAMPO DE BATALLA. Impostura agresiva, completamente descreída de los años noventa. Violencia, insatisfacción y dinero, el medio y el fin. Feísmo seco en blanco y negro. Nuevos ricos y una realidad urbana horrible: gentes desilusionadas y edificios funcionales para ratas más que para hombres. Territorio Houellebecq, prácticamente.

DIRTY. Sin sentimiento, sin pasión, sin profundidad, Man Bites Dog fue seguramente novedosa y, como decimos, vista hoy (agosto de 2011), en ella se detectan rasgos de algún de cine de los noventa y de otro que vendría después. Un cine frívolo y (yo diría que) reaccionario, mucho más próximo al fascismo que Harry el Sucio, donde (errada y peligrosamente, pero) al menos había un sentido de la justicia y de la violencia más o menos justificada.

DIVERSIÓN. Burla de la Nouvelle Vague y del arte y de cualquier asomo de moralidad. La crueldad indiferente y alegre como marca de fábrica de estos jóvenes belgas y franceses. Ser gamberro y (ya en 1992) políticamente incorrecto como etiqueta de un arte nuevo. Como cuando uno entra en una discoteca porque conoce al portero, estas películas triunfaron porque conocían la nueva tiranía de los tiempos (detectada y fomentada por el Mercado): la obligación de la diversión, mejor si es violenta y heterodoxa.

ALIENS. El sol del membrillo o Cuento de otoño, al lado de Man Bites Dog, son extraterrestres. Ahora, algunos críticos (yo diría que) reaccionarios ven en REC algo así como “un paso más”… ¿Hacia dónde?

SONRÍA. Film, en suma, posmoderno, sangriento, “muy fuerte”, dirán sus defensores con una sonrisa de suficiencia. Yo no entiendo esa sonrisa.