SAKS Gene (1921-_)

Barefoot in the Park (Descalzos en el parque) (1967: 7.0)

INTRO. ¿Es el amor lo más importante de nuestra vida, por encima de la salud y el dinero? ¿O esto supone una concepción burguesa de la existencia?

REALISMO. El realizador Gene Saks (La extraña pareja, Flor de cactus) y el prolífico dramaturgo y guionista Neil Simon (California Suite, La chica del adiós y un largo etcétera) se confabularon con naturalidad para construir Descalzos en el parque, una película que sorprende, vista hoy (septiembre de 2011), por su realismo.

¿Realismo, qué realismo?, dirán algunos. ¿Un realismo sentimental y cursi? ¿Un realismo anticuado y teatral?

La noción de “realismo” en la actualidad se suele examinar desde su faceta relativa al tema o contenido de la cinta: en función de su “actualidad” o por su capacidad de captar “la realidad” del momento.

Pero la noción de la que hablo es la baziniana, que parece despreciada por la (en general) perezosa generación crecida en los tebeos, la publicidad y el vídeo-clip.

Realismo en una mirada cinematográfica que se parezca lo más posible a lo que el ojo humano ve. Realismo que no manipula, que resiste frente a los instrumentos y los técnicas de distorsión, que no hace uso de estrategias que, justamente, le quitan verosimilitud (y perdón) ontológica a lo que vemos. Realismo fundamentado en la puesta en escena.

Vemos, así, a Jane Fonda y Robert Redford moviéndose por su recién estrenado piso y, en efecto, los vemos porque están “ahí” sin duda alguna. La cámara y el montaje se adaptan a la escena y no al revés. La influencia del teatro (es Neil Simon, recordamos) es evidente pero no es sólo eso. El realismo se basa en una condición de la imagen justa y sin retocar; de la imagen pausada que se centra en los actores y (en este caso) sus vaivenes cómico-sentimentales.

A ese realismo me refiero. Un realismo, si se quiere, de “forma”. Pero hoy día, uno lee críticas en los periódicos y casi nadie hace ya referencia a este tipo de realismo. Se dicen cosas curiosas, en cambio, como que la serie The Wire (por ejemplo) es muy realista porque hay mucha droga y mucho “fuck”. Pero a mí The Wire me interesó poco, pues la cámara se movía tanto que, normalmente, no lograba enterarme de asuntos tan básicos (al menos, tradiconalmente hablando) como quién compartía espacio dramático con quién, dónde estaba sucediendo “en verdad” lo que veían mis ojos, etc.

Hemos llegado a un punto en el que sale cualquier persona en una pantalla vestida a la moda, con aires de enfado, pegando gritos e insultando, y de inmediato obtiene el benéplacito de algún crítico, que verá en todo eso (sobre todo, si el audiovisual parece un fragmentado spot) un suceso de enorme espontaneidad y... realismo.

CINE JOVIAL. Descalzos en el parque es bonita aunque algo insustancial.

Es linda, jovial y desenfadada, en la línea de cierto desparpajo social y sexual que irrumpió en algún cine de los años sesenta. La ñoña Doris Day ya se había quedado anticuada. 1967 fue, en Hollywood, un año de comedias románticas de nuevo cuño: Dos en la carretera (Donen), El graduado (Nichols), Adivina quién viene esta noche (Kramer) o incluso Millie, una chica moderna (Roy Hill). La diferencia es que, respecto a un tipo de cine divertido y sentimental de los cincuenta, estas películas de los sesenta osaban reflejar cierta disconformidad en torno a cuestiones de raza, género o clase social; a la vez que manifestaban un mayor atrevimiento en cuanto a los desnudos (más mujeres guapas enseñando hermosas piernas) y las alusiones sexuales. Digamos que estas películas querían parecer, como la Millie que encarnó Julie Andrews, más despreocupadas y modernas, menos cursis, más independientes y “liberadas”.

Barefoot in the Park, a partir de una estructura dramática muy nítida y reconocible (algo oxidada, acaso), tiende a la sátira burguesa, a la hipérbole dramática (¿por qué se enfada atanto Fonda con Redford?) y al humor blanco. Fonda y Redford están muy bien acompañados por Charles Boyer y, sobre todo, por la estupenda Mildred Natwick. Algunas irónicas líneas de diálogo de Natwick (puro Neil Simon) están entre lo mejor de la película.

Cuando uno está enamorado, nos dice la película, se es más feliz y el mundo (¡real!) se ve con otros ojos. Con ojos mejores. ¿Y no es verdad?

POSDATA DE WIKIPEDIA. “All You Need Is Love”, la canción de Lennon, fue interpretada en vivo por primera vez por The Beatles en Our World, la primera transmisión global de televisión vía satélite recibida en 26 países y vista por más de 400 millones de personas el 25 de junio de 1967.