HITCHCOCK Alfred (1899-1980)

Rear Window (La ventana indiscreta) (1954: 8.5)

PASMO IMDB. En la poderosa Internet Movie Database, a día de hoy (finales de octubre de 2011), la película más valorada de todas las que hizo Alfred Hitchcock es La ventana indiscreta. Lo cual se me antoja pasmoso. ¿Mejor que Con la muerte en los talones, Marnie, Vértigo, Los pájaros o Psicosis?

GOZO/VICIO. Sorprende, vista hoy, la transparencia insultante del patio de vecinos donde vive L.B. Jeffries, es decir James Stewart. Una visibilidad de todo el mundo ante todo el mundo. Y qué facilidad para entrar en casas ajenas. Grace Kelly irrumpe en casa del malo (Raymond Burr) sin despeinarse. Y el malo, poco después, abrirá la puerta del hogar del postrado Stewart como si fuese el salón de su propio apartamento. Ni postigos ni llaves ni alarmas ni medidas de seguridad mínimas. ¡Oh, gozoso y vicioso Hitchcock!

IN & OUT. Quizá sean la visibilidad y la transparencia, en nuestra época de difuminación de lo privado y lo público, las que resulten tan modernas y adictivas hoy. Y acaso por esta razón La ventana indiscreta sea mayoritariamente preferida por delante de Encadenados, Rebeca, La sombra de una duda o cualquiera de las citadas más arriba. Son los años cincuenta y esas esferas de lo personal y lo social (garantes de las democracias capitalistas) se ponen en duda. Al menos, lo hace el gran Hitchcock. Al Big Brother ya no se le escapa gran cosa: Stewart en silla de ruedas observándolo todo con sus prismáticos. Hitchcock analizándonos sin compasión.

KILLER’S KISS. A veces estar inmovilizado es lo mejor que nos puede pasar para poder pensar y fijarnos en lo que hay a nuestro alrededor. Sin prisas, con pausa. Observando y relacionando. Como detectives costumbristas. Cada diez costumbrismos se esconde un asesinato. De hecho, el mundo está poblado de asesinos. El sueño de cualquier persona curiosa es descubrir a uno y convertirse en héroe durante los prestigiosos quince minutos warholianos.

HITCH, GOD, BERG. Stewart mirando hacia la fachada del edificio de enfrente como si se tratase de una experimental obra teatral (falta la cuarta pared, donde están él y el espectador). La ventana indiscreta como un Todo va bien pero sin crítica al Sistema; o quién sabe. Aunque Hitchcock solía apuntar más bien contra individuos concretos. El escenario presenciado revela insatisfacciones casi crónicas, frágiles momentos de felicidad o lujuria y secretos de matrimonio. Casi nada va bien.

HÉROE INMÓVIL. Aventura personal, radical de Hitchcock. En este sentido, Rear Window es una de las películas más sociológicas, deliberadas, conscientes y superficiales (en el mejor sentido de la palabra) del gran Hitch. Rear Window, sí, es tan brillante y lúcida como mecánica y artificiosa (como casi siempre Hitchcock). E inverosímil por momentos: por ejemplo al final, esos flashes paralizantes de la cámara del héroe inmóvil… Por cierto, ¿existe algo más posmoderno que la omnipotencia de un héroe inmóvil?

MIENTE STEWART. Aún después de haber arriesgado la vida y haber ayudado a resolver un misterio, es obvio que la intocable, enamorada y banal Grace Kelly seguirá prefiriendo las revistas de moda antes que las de exóticas fantasías de su amado Stewart. Un James Stewart, me atrevo a decir, al que resulta casi imposible de creer en ese papel de fotógrafo eastwoodiano de tierras lejanas. Para mí está claro que James Stewart miente y disimula tras una identidad falsa con el fin de tirarse el rollo con Grace. Es evidente, insisto: Stewart es un mero voyeur, un Peeping Tom, un mirón que hoy día contaría con quinientos amigos en Facebook y vería porno en Internet. Con o sin final feliz.