ARONOFSKY Darren (1969-_)

Black Swan (Cisne negro) (2010: 7.5)

Cisne negro puede verse como una parábola sobre la competitividad. Esa barbaridad moderna que es Ganar o Ganar. A cualquier precio. Sin punto medio. Examina las obsesiones de una joven torturada por la necesidad de ser la mejor. Una presión inaguantable.

El personaje de Natalie Portman aspira, como ella misma dice, a la perfección. Pero su turbio profesor de ballet (Vincent Cassel) le recuerda que a la perfección no se llega únicamente a través del control. Hace falta también “dejarse llevar”. El lado salvaje de la vida. El sexo como motor creador. El personaje estupendo de Mila Kunis juega esa carta de la sensualidad sin barreras y le añade pimienta y antagonismo a la película de Aronofsky.

No creo que el realizador norteamericano alcance las cotas de originalidad de Pi o Requiem for a Dream (aunque habrá que revisarlas pronto). Le sigue interesando a este idiosincrático autor el lado oscuro, las obsesiones, la subjetividad de una persona encerrada en sí misma y, de pronto, enfrentada al mundo exterior. El pollito saliendo del cascarón y confirmando que su entorno es inhóspito y cruel. Empezando por el personaje de su puritana o demente madre (Barbara Hershey), que me recordó a la mamá de Isabelle Huppert en la turbulenta y grandiosa La pianista.

Cisne negro, pese a que no aburre en ningún instante y nos mantiene en tensión, dista de ser una película sobresaliente debido a su afán de impactar a toda costa al espectador y de enredar en demasía con la irritante mezcla (el subjetivismo de la protagonista en primer plano) de realidad y sueño, o realidad y deseo. La estela retórica y posmoderna de Abre los ojos, El efecto mariposaEternal Sunshine of the Spotless Mind, etc.

Bebe Aronofsky de mitos clásicos de la literatura inglesa como Dr. Jekyll & Mr. Hyde (Cisne blanco/ Cisne negro) o El retrato de Dorian Gray y, en lo cinematográfico, del cine esteticista y ornamental de Cocteau (La bella y la bestia), las tormentas psicológicas y amenazantes de Polanski en Repulsión e incluso del cine de terror. Mencionemos a Dario Argento y Suspiria, que cuenta con un argumento muy similar. Y hasta puedo uno acordarse del morbo, violencia y enigma de Instinto básico (Verhoeven) o de alguna protagonista femenina de la saga de Pesadilla en Elm Street (Craven), la chica virginal siendo perseguida (¿en sueños, en la realidad?) por un sarcástico e implacable monstruo que quiere acabar con ella…

Para ganar hay que embarrarse. Para ganar hay que sacrificarse. Sufrir, morir.