DE PALMA Brian (1940-_)

The Untouchables (Los intocables de Eliot Ness) (1987: 7.5)

En el cine de Brian de Palma el mundo del Crimen y del Poder es el mismo. Son sinónimos. El rico lo es porque ha delinquido. Y el imperio de la Ley es un asunto para idealistas como Eliot Ness. Los sensatos apoyaban a Al Capone. 

Un reparto masculino estupendo (Costner, De Niro, Andy Garcia, Connery, Drago), un guion habilidoso de David Mamet, una extraordinaria música de Morricone (de las mejores de la historia del cine) y una labor de dirección virtuosa y pirotécnica de Brian de Palma. Todo esto está muy bien. 

Los intocables de Eliot Ness, vista 25 años después, es estupenda y entretiene a las mil maravillas, pero dista de ser una gran película. La influencia del cómic (entonces poco consistente, el Batman de Burton llegaría en 1989) en la formación y sucesión de planos (insertos, énfasis repentinos) y en la caracterización simple y caricaturesca de los personajes no ayuda a que nos tomemos la película completamente en serio.

Es el riesgo calculado que siempre ha corrido Brian de Palma. El indudable lustre de sus películas a veces da la sensación de no ser más que un baño de oro (¿falso?) que recubre un material atractivo pero esquemático. No sé si Brian de Palma tiene una manera propia de mirar. Lo que es evidente es que sabe diseñar momentos de suspense mejor que nadie (excepto Hitchcock). No duda en ralentizar la imagen, como en la famosa escena de las escaleras en la estación, homenaje (¿paródico?) al Acorazado Potemkin de Eisenstein.

El cine de Brian de Palma es un deleite para los sentidos, es la excelencia cinematográfica (bigger than life?). Es lo más opuesto a la naturalidad o al naturalismo, a la espontaneidad, la profundidad o el realismo. Supone siempre, para el espectador atento, una delicia fílmica gracias a su acrobatismo visual, las rítmicas secuencias musicales y un exacerbado cinismo dramático. 

Hablando de cinismo, vista en 2012, lo que más me ha gustado de la película es cuando, tras el asesinato de un intocable en un ascensor, Costner y Connery encuentran la siguiente palabra escrita con sangre: “touchable” (tocable). 

De Palma sabe que nadie es intocable. Ni siquiera Hitchcock.