CURTIZ Michael (1886-1962)

The Egyptian (Sinuhé, el egipcio) (1954: 7.0)

Razones para ver Sinuhé, el egipcio:

1-Porque dicen que el libro (de Mika Waltari) es más que recomendable.

2-Por la presencia turbadora (al borde del ridículo) de Bella Darvi, en su papel como la prostituta de lujo Nefer. Sinuhé, rendido a sus pies. Y sus piernas.

3-El carácter puramente formalista de la cinta: bonitos colores, líneas, ambientación y decorados. Todo muy agradable. Y el fornido Victor Mature, parte del mobiliario. Uno puede mirar relajadamente y despreocuparse de la trama (que tampoco mata). Dejarse llevar por el imperio de lo kitsch, ese Egipto de opereta. Lo hortera puede ser la mar de simpático, si uno entra en el juego. O si uno es diseñador de interiores.

4-Curiosear sobre una nueva versión del mito del Buscavidas (con gotas del Moisés bíblico), pues no otra cosa es Sinuhé: un médico que aprende a convivir con el egoísmo. Acaso el héroe menos carismático de la historia del cine: ese actor guapillo y soso, Edmund Purdom. Menos mal que, a su lado, está su Sancho Panza, Peter Ustinov. Un actor espléndido.

5-Recordar el lindo vídeo de las Bangles, esas bondadosas muchachas: su canción más famosa. Escucharla al compás de cualquier sinuosa escena de Sinuhé

6-Comparar la película con la imponente y polaca Faraón (Kawalerowicz), estratosférico festival de mujeres macizas. The Egyptian tampoco está mal en este sentido. Además de Bella Darvi están Gene Tierney y Jean Simmons. Todo es comparable, como escribió Oscar Tusquets.

7-Calibrar el Misterio Curtiz. El creador de la celebérrima (y extraordinaria) Casablanca. Director prolífico y polivalente como muy pocos. ¿Cómo caracterizamos el Arte de Curtiz?