KUSTURICA Emir (1954-_)

Underground (Underground) (1995: 4.5)

Underground es un circo sardónico, un zoológico humano, un carrusel de máscaras.

Una broma musical, un manicomio neo-berlanguiano, un guiñol caricaturesco.

Un desenfreno, un histerismo, una sátira burda, una romería fiestera, excesiva y disparatada. Un desorbitado tebeo yugoslavo concebido desde la pirotecnia visual del (en los noventa) prestigioso Kusturica. Incluso obtuvo galardón en Cannes.

Underground es una frenética impostura que monta su componente popular y tradicional sobre los lomos de un caballo desbocado que da vueltas alrededor de un demencial tiovivo. Una farsa y danza interminables. Hasta que el cuerpo aguante (pues la cabeza ya se ha agotado a medio camino).

Underground es extenuante, brillante, irritante; tan ambiciosa como para ser el 8 y medio de Kusturica, la mofa suprema de Forrest Gump. Una gincana desaforada por obra y gracia del tándem Kusturica (imagen) y Goran Bregovic (música).

Obra de coreografía machacona y extravagante, película descreía, cínica y esperpéntica; vista hoy se le ve el plumero estético más que cualquier otra coartada. En la línea de los Coen más hiperrealistas (Barton Fink), Jeunet y sus dibujos animados, Tarantino y su cómic violento, nuestro Fesser y su Milagro de P. Tinto. Años noventa. 

Personajes cartón-piedra, desfile de freaks, cerdos, nazis, monos, tullidos, una especie de Mortadelo y Filemón vs. Hitler en versión Kusturica y con banda sonora de pasacalles. 

Crecen los enanos.

 

En una entrevista en El Cultural (abril de 2012), Vargas Llosa, que presenta su libro La civilización del espectáculo, le cuenta a N. Azancot que la primera vez que tuvo la impresión de estafa ante una obra de arte fue hace bastante años en la Bienal de Venecia: “me pareció una especie de circo en el que prevalecía una falsa modernidad hecha de gestos, de exhibicionismo, de frivolidad. Era como la justificación del facilismo, la impostura”.

 

Insisto, señor Kusturica, y perdone usted: en los noventa te crecieron los enanos.