BURTON Tim (1958-_)

Edward Scissorhands (Eduardo Manostijeras) (1990: 10.0)

Cuento de hadas mágico, gótico, conmovedor, perfecto. 

Maravillosa historia de Caroline Thompson. Una de las partituras más bellas y sugerentes de la historia del cine, gracias a Danny Elfman. Johnny Depp y Winona Ryder en sus cúspides. Como la bonita película de Anthony Mann: Música y lágrimas.

El joven y brillantísimo Tim Burton sediento de La bella y la bestia, El fantasma de la ópera, Frankenstein, E.T.

Prueben a ver la película escuchando The Cure. O incluso The Smiths. “Angst” existencial.

Obra sobre la inocencia y su imposibilidad. Iconografía barroca y siniestra: que contrasta con los colores y formas rectilíneas del barrio burgués, cual cuadro de Hopper (calmas tensas).

Película en torno a la inadaptación social. Crítica a la intolerancia y el egoísmo. Película que reivindica la responsabilidad individual: por ejemplo, al traer un ser a este mundo.

Historia de amor tan imposible como bella. La historia de un artista comprendido sólo hasta que hizo sangrar al prójimo con sus tijeras. Moraleja: el artista, mejor (para la sociedad bienpensante) como escultor de jardines que rascando pieles. Mejor que su arte no hiera.

Película que ataca los fascismos. Todos.

Historia arrebatadora, irresistible. Me emocionaba cuando la veía de adolescente. La veo hoy (junio de 2012), veinte años después, y vuelvo a emocionarme, sin remedio. Como si tuviera dieciséis años. Comienza la música y entro en trance. La abuela que le cuenta su cuento a la niña, para que pueda dormirse. Ese aroma elegíaco de ¡Qué verde era mi valle!. Esa aureola de aventura, felicidad y juego limpio (como La princesa prometida). Y ya no salgo de ese trance hasta los títulos de crédito. 

Posiblemente, la mejor película de la década de los noventa. En todo caso, mi favorita. Y una de las obras maestras del séptimo arte. Obra de un Burton infinitamente mejor que cualquier Cocteau, por cierto.