ALMODÓVAR Pedro (1949-_)

Tacones lejanos (Tacones lejanos) (1991: 5.5)

1. Es imposible tomarse en serio a este Almodóvar.

2. Es imposible tomarse (atención al adverbio) completamente en serio a cualquier Almodóvar. Ni siquiera al más serio o bergmaniano o íntimo.

3. Los guiones de películas como Tacones lejanos son tan verosímiles como llegar a casa del trabajo y encontrarse a tu madre morreándose con la viuda del tercero, quien, en realidad, es un hombre que se llama Manolo y es traficante de peines.

4. Godard decía que todo lo que se necesitaba para hacer una película era una mujer y una pistola. Aquel Almodóvar alborotado y (posiblemente) confuso de principios de los noventa estaba de acuerdo. Deseaba que sus mujeres, como las de JLG, vivieran su vida (Vivre sa vie).

5. Aunque esto se podría reformular: todo lo que necesitaba el manchego universal para construir su película era un travesti y una peineta. Sería el Godard “camp”, el Douglas Sirk del extrarradio, el Cassavetes del gazpacho y la peluquería. Como si los talentos respectivos de Warhol, Corín Tellado y Cukor se hubiesen fusionado en un solo artista. Con fuertes toques de coña marinera y Movida Madrileña: escepticismo de autor.

6. Tacones lejanos y su llamativa estética, colores, formas, mofas, música lacrimosa y barato melodrama. Su carácter de pastiche es incuestionable, aunque hay gente que dice conmoverse con Tacones lejanos. ¡Qué fina es la piel de algunos! Y de algunas. 

7. Película irregular, a ratos demencial, arrítmica y como hecha de retales de distintos materiales y texturas (ver Volver), Tacones lejanos contiene un buen puñado de momentos tan improcedentes como desternillantes. Por ejemplo: a) las risas de la presentadora televisiva Victoria Abril dando la noticia de un atentado terrorista (¡eran otros tiempos!); o b) el baile chuleta y fenomenal que se marcan Bibí Andersen y sus chicas en el patio de la cárcel.

8. Por lo demás, ni entro ni salgo en todas sus historias de celos, amores, relaciones materno-filiales, cuernos, traiciones y demás. El argumento es demasiado imposible (incluso para Almodóvar) como para tomarse nada en serio. 

9. Película en torno a la identidad y la alteridad, los recuerdos y las madres malas, Tacones lejanos se conjuga mejor en subjuntivo superficial que en hondo indicativo. Entretiene pero no mata. 

10. Una de las obras más atropelladas y menos articuladas del artista español más famoso desde Picasso.