APATOW Judd (1967-_)

Funny People (Hazme reír) (2009: 7.0)

Judd Apatow y Adam Sandler, es decir: las pollas y Woody Allen, los pedos y Seinfeld, las pajas, la obsesión con las tías buenas y Porky’s.

Humor burdo con distancia irónica y hasta nostálgica. Melancolía o deseo de adolescencia perpetua. Tipos que hace ya lustros que se olvidaron del acné y que siguen, como ha escrito hace poco Jordi Costa, aferrados a su osito de peluche. Es difícil, en mi generación (nacido en 1976), no conectar, aunque sea de refilón, con tales inquietudes. Por así llamarlas. 

Sandler y Seth Rogen me hacen reír, qué le voy a hacer. Torpe de mí, casi me avergüenzo de las risas, viajando en un tren que, en agosto de 2012, me conduce a León. Mis ruidosas carcajadas se convierten en un escudo contra los nenes de mi vecina de vagón, que hacen más ruido que yo con sus carreras y gritos, ante la pasividad de su mamá. Ay, tener hijos para eso; ser adultos para tan descarado "laisser faire"...

De todas formas, esta película es sobre cómo ser gracioso, “how to be funny”: qué presión, qué poder, qué tensión, qué deleite. Eres el rey del mundo si te sale bien. Y un patético “nerd” si los chistes no funcionan. Un “loser”, en la más rabiosa tradición cultural americana.

Película, pues, de la nueva comedia americana. La que desprecia la elegancia, la puesta en escena y las emociones fuertes y se encomienda a una ensimismada, divertida, a veces melancólica y siempre masturbatoria celebración del “yo” masculino, joven y yanqui (no necesariamente judío). La ideología del “forever young” y el Dazed & Donfused de Linklater.

Aunque se me hace algo larga (su segunda parte es inferior a la primera), Funny People logra atraparme durante sus 140 minutos. Pero yo querría olvidarme de inmediato de esta película superficial...

No sé si lo conseguiré, la verdad; no sé siquiera si, en realidad, quiero olvidarme de estos tipos. En todo caso, qué sano es reírse, qué sano partirse el culo de risa, incluso con Apatow y Sandler. Quizá el superficial lo sea yo.