ROHMER Eric (1920-2010)

Conte d'été (Cuento de verano) (1996: 9.5)

POÉTICA. “Piensa el sentimiento, siente el pensamiento”, credo poético de Miguel de Unamuno. Credo cinematográfico de Eric Rohmer.

JOVEN Y VERANO. Un joven con guitarra, de veraneo en soledad en una preciosa localidad francesa de la costa. Un mundo abierto: pese a las dudas, todo es posible. Durante su aventura veraniega, mantendrá relaciones de amistad y escarceos amorosos con tres chicas guapas y muy distintas. Pero al final de la película lo dejará todo y se alejará en un barco, con su guitarra a cuestas, confiando en su talento, su buena estrella y el futuro. Las chicas quedan atrás, en el pasado, como el sueño de una noche de verano. El verano como paraíso y oasis y experiencia antes de incorporarse a la normalidad adulta de septiembre. No digas que fue un sueño.

PERFECCIÓN. Me encandila desde su primera imagen este sabio Cuento de verano de Rohmer. Me admira su trama mínima, su armonía estética, su naturalidad civilizada, su precisión para captar rostros, andares, gestos, sin perder de vista el paisaje costero, la playa, las rocas, los paseos. Sin olvidarse de los interludios musicales y el amor cortés (y valiente), que me recuerdan de manera extraña al cine de John Ford.

MI FAVORITA. Película dulce y sensual, melancólicamente cruel (las despedidas, las ilusiones canceladas) y de plenitud existencial, Cuento de verano quizá sea a día de hoy (septiembre de 2012) mi película favorita de Eric Rohmer. Un cuento moral (aparentemente banal en su argumento) y lúcido en torno al verano, el carpe diem y la educación sentimental. Sus flechas cinematográficas se dirigen hacia el pasado (pienso en directores variados: McCarey, Fellini, Bergman, Mulligan, Truffaut) y al futuro (Miguel Gomes, a bote pronto). Rohmer universal y eterno.

MIS MOMENTOS. De las tres chicas, cada una cumple con su rol y se inspira en un amplio estereotipo femenino. De las tres, es la “amiga” (la actriz Amanda Langlet), con la que el protagonista pasea, filosofa y comparte roces y secretos, la que parece la más recomendable, la más fiable, la preferida. Sólo que él, superficial, se dará cuenta demasiado tarde: suele pasar. Esos paseos del chico (el actor Melvil Popaud) y esta chica por la playa y por lindos senderos a lo largo de la costa son momentos de una belleza suprema, a la vez que momentos decisivos en la vida de ambos (aunque quizá no tengan consecuencias para el futuro). Y destacaré cada una de las seducciones que se producen en la película: puntos dramáticos culminantes, espléndidos, melodiosos e imprevisibles. Rohmer y la sensatez sexy.

 

No te cuides en exceso del ropaje,

de escultor, no de sastre, es tu tarea,

no te olvides de que nunca más hermosa

Que desnuda está la idea.

 

(esta cita y la del inicio forman parte del “Credo poético” de Miguel de Unamuno, en Poesías, 1907)