ARANDA Vicente (1926-_)

Celos (Celos) (1999: 8.0)

Los celos torturan a este honrado camionero español (Daniel Giménez Cacho), obsesionado con un exnovio de su suculenta esposa (Aitana Sánchez-Gijón).

Aranda ni bromea ni se adorna. Su cine es de “amour fou”: dramas tórridos que terminan en tragedia. Sus personajes tienden a la definición de una clase social, aquí con ecos de McBeth y Othello, un Shakespeare de provincias, orujo y “working class”, en una película que nos regala un final explosivo y lírico ejecutado con brutal originalidad.

Qué infravalorado, este cine de Aranda; pero qué sabroso lo encuentro yo. Admirables todos los diálogos: conversaciones que estallan, palabras que van al grano, sin paja ni saludos ni tonterías ni despedidas.

Camioneros, bares de carretera, exputas, naranjas, la mala baba española; una zapatera coja (¿Buñuel?), un Don Juan chulo-putas (idealizado), una tosca partida de naipes; y esas ropas tendidas y recogidas bajo el aguacero: qué fantástica escena, qué metáfora naturalista.

Una España que también existe, y que nos exhibe, sin miedos ni zarandajas, con estilo y tendencia a lo morboso y caliente, Vicente Aranda, mientras nos acordamos de otras películas suyas nada malas (Tiempo de silencio, Amantes, La pasión turca).

Es un cine de copa y puro: no de puristas ni puretas.