GOMES Miguel (1972-_)

Tabú (Tabú) (2012: 5.0)

Tabú es una fuerte decepción. Cine inmaduro y autocomplaciente. Tras Aquel querido mes de agosto, tan fresca, imprevista y sugerente (aun con sus caprichos), Tabú me deja desconectado desde el primer minuto. No me importa nada de lo que pasa; si es que pasa algo. Es una película que ni me emociona ni me hace pensar. 

La primera parte del film, en el presente, es morosa, pesada, esteticista, irrelevante.

La segunda es entretenida y contiene imágenes hermosas, Memorias de África con relectura posmoderna. Lágrimas de cocodrilo: nada es auténtico pero sí lindo, en poderoso blanco y negro, que no se diga.

¿Y el homenaje al cine mudo, al Tabú de Murnau y Flaherty? Flaco homenaje, aunque muy querido por algunos cinéfilos impresionables. Resulta que, por momentos, cuando los personajes hablan de cosas que se suponen importantes, Gomes quita el sonido y no les oímos. Pero, muchas veces, Gomes superpone una insistente voz en “off”, justo cuando las imágenes deberían sernos suficientes. Qué contradicción: ¿para qué adornar las imágenes con una voz narradora melosa que se parece a las de obras de Oliveira: con el fin de acrecentar la melancolía, la dichosa saudade o la sensación de reescritura de prestigio?

Tabú es, sin duda, una obra impostada: no me creo ni el armazón dramático ni a personaje alguno, pero admito que, a ratos (en la segunda mitad), la película es muy fotogénica y se pasa el rato. Pero yo pienso en el Guerín más sesudo (Tren de sombras) y en algún cine contemporáneo de museo (Kawase, Weerasethakul, etc.) demasiado ensimismado, para mi gusto.  

Echo de menos algo de energía sincera, de dinámica vitalidad. De pulsión, intensidad, entrega. Me sobra tanta teoría y tanto hormigueo en las piernas (las mías).

Sí veo a niños negros sonriendo, como siempre. Los héroes, él, ella y el amante, son bellos y tópicos. Los personajes africanos son comparsas, como siempre ha sido en el pasado colonial y aventurero. Aparece unos segundos el típico joven con cansina guitarra. Vemos una escena de sexo mil veces vista: me quedo con la Deneuve en Indochina. Y pulula una alumna Erasmus polaca que no se cree a sí misma. Y está el playboy, héroe y músico con gafas de sol, posando y sabiéndose cool. Y asistimos a bromitas para iniciados: acaso dignas de los amigos del portugués Gomes. 

Así no: "rewind".