ALMODÓVAR Pedro (1949-_)

¡Átame! (Átame!) (1990: 9.0)

Obra divertida, sexy y conmovedora, da la impresión de que Átame! no fue cabalmente comprendida cuando se estrenó en 1990, fagotizada por su morbo y sus desnudos, en especial la famosa escena de Victoria Abril con el avioncito en la bañera.

Pocas películas de Almodóvar más emocionantes y, al mismo tiempo, redondas y sólidas que Átame!. Drama romántico, thriller erótico e historia de un secuestro; un conflicto obsesivo y su síndrome de Estocolmo. 

Pero mucho más: una lúcida y, en todo caso, provocadora visión de las relaciones amorosas, de lo que puede significar el amor en pareja y el compromiso, de lo que influye el hábito, la compañía diaria, la insistencia. La horrible brutalidad. Y la humana compasión.

Y la ascendencia del pasado, la familia, la infancia: ¿cómo entender el historial del personaje que interpreta Antonio Banderas sin remontarnos al recorrido vital que, en una escena preciosa, él le explica a ella (Victoria Abril) haciendo uso de unos dibujos?

Imágenes que me encantan en este mes de febrero de 2013: un ingenuo Banderas haciendo el pino para impresionar a su enamorada; un portentoso Paco Rabal (como escribió Séneca en De la brevedad de la vida: “durando en ellos más el deseo que la potencia”) bailando en silla de ruedas al son de las caderas (no menos imponentes) de Loles León. 

Imposible olvidarse del rostro lloroso de Victoria Abril, en el plano que casi cierra la película, en el coche, mientras Banderas y Loles cantan “Resistiré”.