AMENÁBAR Alejandro (1972-_)

Tesis (Tesis) (1996: 8.0)

El insólito debut de Alejandro Amenábar, con apenas 24 años. Porque Tesis no será Ciudadano Kane, pero es un espléndido artilugio de suspense macabro, sombríos presagios, morbo de pantallas, garajes y VHS.

Qué jóvenes éramos entonces: qué placer ver Tesis con veinte años y envidiar el talento de Amenábar, sintonizar con el personaje de Fele Martínez (todos hemos conocido a alguien como él), desconfiar del personaje del guapo Noriega. Y sentíamos que teníamos que proteger a Ana Torrent: no tanto, creo yo, como quien teme por la vida de su potencial novia; lo veo más bien como el miedo por la hermana descarriada o curiosa que se ha internado en lo oscuro. 

Ver Tesis en febrero de 2013, con casi 37 años a cuestas: no ha aminorado demasiado el placer. Percatarse de los trucos de guion y el obvio esquematismo dramático no supone gran menoscabo. ¡Córcholis, que el nene peinaba 24 años! Tesis pasa como una exhalación: imposible bostezar. Pestañear apenas. 

Amenábar, al menos al inicio de su carrera, no era únicamente un gran técnico. La autoría de Amenábar se deja ver en significativas ralentizaciones: Ana Torrent separándose de la gente en el andén para ver al muerto; el brazo de Torrent estirándose para tocar el hombro de Martínez, sin llegar a contactar (miedo a los cuerpos). El autor, sí: el de la magnífica escena final, en el pasillo del hospital: los enfermos tragándose el “reality show” televisivo y la puerta del ascensor cerrándose sobre los rostros lúgubres de Torrent y Martínez. La reflexión sobre la representación de la violencia, las noticias criminales como espectáculo para el público. Pienso en Haneke.

No hay alegría en el cine de Amenábar. Predominan la sospecha enfermiza y la desconfianza. Pienso en Hitchcock. Se huele la amenaza latente del Otro. Pienso en Polanski. El objetivo de los ambiguos personajes no es ser felices sino alcanzar una cierta estabilidad mental. Sobrevivir al entorno hostil. Sabiéndose no sólo víctimas sino participantes, casi colaboracionistas, en el sórdido clima violento que reina en la sociedad moderna (según la ve Amenábar), empezando por las alcantarillas académicas.

¿Tesis como metáfora de la corrupción intelectual de la universidad española? Es otra tesis.