KING Henry (1888-1982)

Marie Galante (María Galante) (1934: 5.0)

El argumento de María Galante es demencial y no merece la pena que ofrezca detalles.

Me ha recordado otra trama bastante absurda de una película de esos mismos años: A la sombra de los muelles (James Cruze). También hay complots, crimen y misterio en torno a unos enigmáticos hombres y una guapita heroína que no sabe muy bien de quién fiarse. En un lugar cerca del agua y del puerto, por donde pululan buscavidas cosmopolitas más malos que buenos.

Aquí esa heroína es la actriz francesa Ketti Gallian, que no aporta demasiado (y, por lo que he leído, tuvo escaso éxito en Hollywood).

El héroe, entre los hombres resbaladizos que pueblan los bares y las tiendas del Canal de Panamá, es un joven Spencer Tracy, muy sobrado en una película que se le queda corta de miras.

La película tiene cierta originalidad en sus primeros minutos, antes del (insisto: demencial) secuestro en el barco que sufre la ingenua María Galante. Variedad de planos: picados, planos sostenidos, planos originales. Luego se detecta, en los primeros planos de rostros, influencia del enfático, intenso y admirable cine ruso de Eisenstein y compañía.

La película, exótica y breve, se pasa en un suspiro pero no llega a despegar. El desenlace de esta “conspiranoia” contra los EEUU se resuelve incluso con disparos.

La joven e inocente María Galante volverá a su patria. Vemos los poderosos barcos de la armada estadounidense. Estupenda publicidad del poder naval y armamentístico de los americanos, que se entrenaban para la 2ª Guerra Mundial. 

Y, a día de hoy (marzo de 2013), poco más.