BERLANGA Luis García (1922-2010)

La boutique (La boutique) (1967: 8.0)

INTRO. Un momento no importante de La boutique, infravalorada película de Berlanga: una mujer ha dado a luz. La enfermera le pregunta (retóricamente): “Estará contenta, ¿verdad?”. Y la nueva mamá responde: “¡Qué remedio!”. 

Esto es Berlanga.

1-Berlanga relacionándose a su manera con aquel nuevo cine español de los años sesenta: Martín Patino, Camus o Regueiro; Peppermint Frappé, La tía Tula o El extraño viaje. Un cine más moderno y más crítico; más estrafalario en sus argumentos, más atrevido en lo sociopolítico y más desinhibido en las relaciones de pareja.

2-Berlanga y la modernidad europea, la Nouvelle Vague y el Swinging London. Gotas de subversión bien administradas. La moda (la ropa, los peinados, la vanidad) se aúpa como contrapoder del pensamiento. Los diseños se hacen bonitos y conscientes de su influencia y belleza. Las mujeres se desviven por estar guapas. La burguesía urbana se inyecta dosis de desencanto vital y pose existencial. Y Sonia Bruno, ¿nuestra Ana Karina o Karenina?

3-Berlanga y la terrorífica tradición humorística española, que volvía a explotar en aquellos años (Gila, Summers, etc.). Humor negro, cierta escatología, misoginia y casi misantropía. ¿Y qué decir de la explosión y del cínico epílogo que clausura La boutique? ¿Final feliz? ¿Tributo a las nuevas españolas, que ya saben librarse (o liberarse) de sus hipócritas maridos?

FIN (abril, 2013). Berlanga y la insatisfacción eterna. Berlanga y el desplante crónico. Berlanga nos propina otro estupendo pellizco de realidad. Una pícara humanidad que detesta a los solemnes. Una ética descreída de las éticas. Una insólita y perpetua desconfianza. 

Todo eso, y algunas cosas más, encontramos en la Boutique Berlanga.