NEVILLE Edgar (1899-1967)

La torre de los siete jorobados (La torre de los siete jorobados) (1944: 8.0)

 

-Decía el director Edgar Neville en una antigua entrevista incluida en el libreto que acompaña al DVD (Versus): “El defecto del cine español (…) tal vez es defecto del público, no del cine español. En la mayoría de países productores existe una enorme masa de espectadores de un nivel social y cultural semejante”. Esto decía Neville en 1943. ¿Es un aserto actual? No diría que no.

-En el citado libreto se incluye alguna crítica contemporánea del estreno de La torre de los siete jorobados. Ahí leemos a Jesús Bandaña (Radiocinema), que habla de “género hasta ahora inédito dentro de nuestro cine”. Y, como elementos de la cinta, apunta la intriga, el misterio, el humor y la fantasía. En efecto: y la fusión de los mismos es perfecta.

-Vicente J. Benet, en El cine español: una historia cultural, escribe sobre La torre de los siete jorobados en estos términos: “Partiendo del género fantástico (…), la película entremezcla rasgos del sainete popular, la comedia absurda, la trama detectivesca y el suspense criminal. Neville elabora a través de una escenografía muy sugestiva una realidad onírica, de pesadilla, que revela también una dimensión simbólica”. Palabras precisas que suscribo. Poco más que añadir:

No es mi obra favorita de Neville (El último caballoLa ironía del dinero, etc.), aunque sí sea la más original. Y uno los perros verdes del cine español. La trama es tan ínfima y disparatada que no consigue engancharme con mayor pasión y sustancia. En todo caso, la película es una delicia. Uno piensa en La Codorniz y la Alicia de Lewis Carroll, en Dr Jekyll & Mr. Hyde y en Caligari, también en Julio Verne, Drácula y la resistencia antifranquista (¿esa ciudad escondida construida por judíos expulsados y habitada por jorobados?). 

Uno piensa en esto y en aquello mientra contempla risueño y admirado esta obra de Neville, un tipo siempre sutil, ligero e incapaz de aburrir al público, con un inigualable talento para el gracioso apunte costumbrista, evitando los dramas pesados o pasando de puntillas por aquí y por allá. Es un mérito indudable conseguir contar cosas maravillosas y sugerir otras muchas con distinción, salero y levedad, sin darse importancia.

¿Estaremos, los espectadores españoles, a la altura de tipos como Neville?