HITCHCOCK Alfred (1899-1980)

To Catch a Thief (Atrapa a un ladrón) (1955: 7.5)

Atrapa a un ladrón tiene más encanto que sustancia. Más glamour que puntería. Más bonitos estereotipos franceses que perspicaces retratos psicológicos.

Las escenas de playa parecen de Douglas Sirk. Los momentos más o menos íntimos entre Grace Kelly y Cary Grant son casi parodias de Leo McCarey. Y en sus peores instantes de postal y cliché, uno recuerda Vacaciones en Roma (que me gusta más bien poco).

Curiosa película, pues. Un estupendo divertimento de un Hitchcock menor. ¿Pero qué tiene de malo un divertimento, se pregunta uno a finales de mayo de 2013?

Pues nada. Lo que pasa es que cuando repasamos la filmografía del gran Alfred nos topamos con al menos dos decenas de películas de mayor valía, atractivo y fascinación que Atrapa a un ladrón. Hitchcock, a mediados de los cincuenta, aún no había alcanzado la fusión perfecta entre suspense, aventura, precisión y análisis humano. Lo conseguiría poco después: Vértigo, Con la muerte en los talones, PsicosisLos pájaros y Marnie. Cinco películas grandiosas en seis años. Un registro casi imbatible (¿el Godard entre 1959 y 1965?).

En Atrapa a un ladrón, en cualquier caso, Grace Kelly y Cary Grant rivalizan por mostrarse elegantes, ingeniosos y misteriosos. En la Riviera francesa. Sin apenas esfuerzo ni sudores ni pasión. Lujo, trajes de postín y playas hiperrealistas.

La trama es un entretenido dislate (algo nada inhabitual en Hitchcock) y los paisajes franceses son preciosos. Es seguramente la película del gran Mago con paisajes más bellos.

En suma: uno se divierte bastante, admira los indisimulables artificios visuales de Hitchcock (¡esas transparencias!) y observa con qué facilidad, en las últimas escenas, se atrapa al ladrón. Que era, al fin y al cabo, lo de menos.