BUÑUEL Luis (1900-1983)

Susana (Demonio y carne) (1950: 8.0)

STAMP. La atractiva y pérfida Susana, fugada de un reformatorio (¿o manicomio?), irrumpe en una familia tranquila y feliz y, como el Terence Stamp de la pasoliniana Teorema, revoluciona los trabajos y los días de sus miembros. Únicamente su salida forzosa de la familia, al final de la cinta, devolverá la calma tras la tempestad. La familia recompondrá su figura, se olvidarán las afrentas, se aplacarán los instintos y, como en el engañoso y perspicaz final de Viridiana, se podrían sentar a la mesa a jugar a los naipes, como si nada hubiese pasado.

QUINTANA. Un Buñuel mexicano de culebrón melodramático en un film repleto de inventiva visual y erotismo que protagonizan el gran actor Fernando Soler (Don Quintín el amargao, El gran Calavera) y la mujer-cañón Rosita Quintana, “femme fatale” en la mejor estela de Hollywood pero que no llegó a despegar a nivel internacional.

JENNIFER. Estamos ante un Buñuel aparentemente desatado (aun siempre cerebral), celebrando los Abismos de pasión de su espléndida etapa mexicana, bebiendo tanto de la novela romántica inglesa (las hermanas Brönte, Thomas Hardy) como de los cineastas de Hollywood más propensos a los demonios y las carnes. Pienso en el King Vidor de Duelo al sol (1946), con una Jennifer Jones que es claro precedente de la Susana de Susana.

MOREAU. No será el Buñuel más elevado o agitador pero acaso sea el que mejor vaya a envejecer en el siglo XXI; no sé por qué tengo esa impresión, ya veremos... Un Buñuel menos obvio en sus conquistas surrealistas, su ambigua ideología, su experimentación con las tramas o los ritmos. Es interesante a este respecto comparar Susana con Diario de una camarera, realizada por Buñuel en Francia catorce años después. ¿Rosita o Jeanne Moreau?

TENA. Dos preguntas finales. El personaje de Susana, ¿sería un renglón torcido de Dios, según la católica tipología de Torcuato Luca de Tena en su famosa y entretenida novela de 1979? ¿O, como sugiere el científico D. Eagleman en Incógnito, Susana podría no ser completamente responsable de sus actos ya que su cerebro le da órdenes de las que ni siquiera es consciente? ¿Dios o el cerebro, pues? ¿Y la responsabilidad individual?

BUÑUEL. Religión, filosofía, política, sexo, ciencia, cine (junio, 2013).