ÁLVAREZ Mercedes (1966-_)

Mercado de futuros (Mercado de futuros) (2011: 5.0)

Pasan Mercado de futuros, documental creativo español dirigido por Mercedes Álvarez, por La 2 de TVE (junio, 2013). Lo cual me parece muy bien. Para eso, entre otras cosas, sirve o debería servir la televisión pública. Para emitir cine que encuentra difícil acomodo en la cartelera. Cine que pasa desapercibido, apenas visible, apenas visto.

Lo bueno de la película son algunas sorprendentes capturas de imágenes; el juego (aunque manido) de realidad y ficción (sueño o espejismo); esos planos que parecen de ciencia ficción como el grupo de inversores agresivos colgados del teléfono, o los ejecutivos ascendiendo por escaleras mecánicas. O la feria inmobiliaria y su indisimulable artificio, o el congreso de liderazgo cuyos líderes parecen telepredicadores de tópicos de la autoayuda. Los encuadres de Mercedes Álvarez buscan captar lo alienígena dentro de la normalidad. Atrapar lo raro del instante como si fuese un cuadro de Magritte en el siglo XXI.

Lo interesante de la película, también, son las historias de objetos que habitaron y decoraron hogares y que luego han terminado en mercados destartalados junto con centenares de artículos que casi nadie quiere. La persona más atractiva y real de la película es ese anciano con barba que custodia un infinito arsenal de chatarra y objetos inservibles. No vende nada pero mata el tiempo. Así se pasa la vida.

Lo menos bueno de la película es la voz “en off”, que tiende a la críptica solemnidad en tono y palabras. Ahí me pierdo y apenas entiendo qué se nos quiere decir. Deduzco que construir o consolidar una ceremoniosa crítica contra los “verdaderos” culpables de la burbuja inmobiliaria, pero no estoy seguro. Por supuesto, las responsabilidades individuales (faltaría más estando en España) brillarían por su ausencia en un abstracto y ambicioso ensayo audiovisual como éste.

Lo menos interesante de la película son los trozos más baudrillardianos, más relacionados con el último y deambulante Godard; ahí donde, en mi opinión, peor ha asumido M. Álvarez las enseñanzas de El sol del membrillo o de En construcción. Esos planos, como se diría peyorativamente en inglés, más “arty-farty”, más “nerdie”, más estéticamente bobalicones. En sus peores instantes: cositas repipis para epatar a los universitarios más jóvenes e impresionables de la izquierda más despistada. Cositas muy queridas por cierta crítica cinematográfica académica; cositas como, ya se sabe, grietas, sombras, señales de tráfico, mutaciones, túneles, intersticios, olvidos, espejos, líneas de carretera, ausencias, modulaciones. Ay.

Estimable obra pero inferior, sin duda, a El cielo gira.