BUÑUEL Luis (1900-1983)

Una mujer sin amor (Una mujer sin amor) (1951: 8.0)

¿Qué tienen en común la película más emocionante de Clint Eastwood, la última obra del director danés más importante y los culebrones mexicanos?

Una mujer sin amor, de don Luis Buñuel.

El Buñuel mexicano centrado en el melodrama, las pasiones y las renuncias. Y, como siempre, un Buñuel que no se engaña ni engaña: escéptico en torno al ser humano y su bondad, generosidad o coraje. 

El gran tema de esta película es la renuncia al amor de una mujer (la gran actriz Rosario Granados), que decide no dejar a su avejentado marido ni a su hijito cuando cree conocer al hombre de su vida. Sus momentos de enamoramiento, duda, tentación y renuncia están sutilmente dramatizados por un sobrio Buñuel, que ni carga las tintas ni se pone surrealista.

Imposible no acordarse de Los puentes de Madison, la obra maestra de Eastwood, y de la renuncia del personaje que interpreta Meryl Streep. ¿Conocería el gran Clint Una mujer sin amor?

Imposible no acordarse de Gertrud, la última película de Dreyer. Incluso hay escenas muy parecidas en ambos filmes (los enamorados encontrándose en un parque, al lado de un lago). En Gertrud vemos a otra mujer (la actriz Nina Pens Rode) navegar por sus distintas etapas y edades, de la juventud enamorada a la madurez que vive de los recuerdos de sus pasiones pasadas (como el libro de J. Marías). Ambas mujeres, Rosario y Gertrud, comparten sueños rotos y ambas llegan a ancianas bastante solas (más sola Gertrud que Rosario). En las dos películas, sus directores aplican elipsis temporales estratosféricas y estupendos maquillajes a sus actrices. En ambos casos, el repentino paso del tiempo se siente en su máximo pesar. La lejana juventud como un destello marcado por una decisión acaso equivocada, o acaso no. 

Aunque no sea la que más me gusta, pienso (en junio de 2013) que quizá sea Una mujer sin amor la película más honda o sentida de este Buñuel mexicano.