GIL Rafael (1913-1986)

El clavo (El clavo) (1944: 7.0)

Cine español de calidad. ¡Y a mucha honra!

Un cine, realizado con enorme mimo, lujo y convicción, que conseguía conectar con el sufrido público español de los cuarenta. Un mérito extraordinario, sin duda. Ya nos gustaría, hoy día (escribo en julio de 2013), que muchas películas españolas aunasen calidad y comercialidad.

Es un cine de la inmediata posguerra que se evadía mediante oropeles estilísticos, literatura de fuste, tramas escapistas, respeto religioso, amores románticos, algo de suspense y esforzadas declamaciones teatrales.

El clavo reunió a un buen puñado de talentos españoles: el relato de Alarcón, la dirección de Rafael Gil (ayudado por el gran Nieves Conde), el estrellato de Amparo Rivelles y Rafael Durán y la bondad de Juan Espantaleón. 

La película, una especie de remedo de los dramas académicos y bien elaborados de un William Wyler, funciona muy bien hasta su rutilante (y yo diría que apresurado) final.

¿Sus rémoras? Ya están mencionadas. Carece de la ligereza y la gracia de Huella de luz (película previa de Gil). Y adolece, al menos vista hoy, de algunos excesos ceremoniosos, brochazos beatos y una pompa trágica un pelín anticuada.