FORD John (1894-1973)

The Wings of Eagles (Escrito bajo el sol) (1957: 8.0)

Hacía por lo menos 13 o 14 años que no veía Escrito bajo el sol. En su momento me parecía, frente a obras de Ford más canónicas como La diligencia o Las uvas de la ira, el mejor Ford: el más sutil, hondo, humano y cinematográfico, con momentos de cámara, puesta en escena, transiciones temporales e interpretación sublimes.

Ahora (julio, 2013) me topo con una realidad algo distinta: admiro Escrito bajo el sol pero no encuentro la emoción allí donde (según recuerdo) yo la había sabido percibir. Como consecuencia, ya no la veo como obra maestra ni como film sobresaliente, sino como película notable, valiosa y agridulce, pero nada comparable a otras de la vasta carrera de John Ford.

Además, me sorprendo a mí mismo algo irritado ante determinados momentos y escenas. Sobre todo, de la cómica y ligera primera parte. Las chanzas y peleas que se gastan la Marina y el Ejército norteamericanos no me interesan en absoluto. Las reivindicaciones laborales (más aviones para la “Navy”) del personaje que encarna John Wayne casi resultan molestas. La brusquedad en el trato de estos hombres con su entorno, cómo rompen y avasallan, cómo lanzan su ropa sobre cualquier lugar o rompen cualquier jarrón con flores, me fastidia también. Y tengo dudas respecto a su patriotismo y ese heroico deber suyo de poner el país por encima de la felicidad y del amor de tu vida.

Desde luego, sigo siendo capaz de saborear la magnífica interpretación de Wayne y Maureen O’Hara y la estructura de elipsis que establece Ford, tan matizada y respetuosa. Esos delicados momentos en que Frank W. “Spig” Wead (Wayne) comparte plano o escena con su mujer Min (O’Hara). La sensibilidad en la puesta en escena ante la muerte del primer hijo de ambos. Y, por supuesto, los instantes cumbre del final: los flashbacks de Wayne recordando a su esposa en momentos espléndidos de su vida juntos; el original y significativo traslado de Wayne de un barco a otro, como homenaje, despedida y entierro de su personaje. Una vida tan pasional como triste e incompleta.