WHEATLEY Ben (1972-_)

Sightseers (Turistas) (2012: 4.0)

Un cine británico que surge de la patética mugre vital y de la insatisfacción social del “kitchen-sink drama” (literalmente: dramas de cocina-fregadero) y desemboca en unos Bonnie & Clyde sin causa ni glamour. No roban, sólo asesinan: 1) Porque así se rebelan contra su apática existencia, o 2) ¡porque eso mola!

Turistas es la historia de una pareja que sale de vacaciones en caravana por la campiña inglesa y, de pronto, se ponen a matar a personas indefensas que se encuentran en el camino. Quizá los matan porque no les caen bien ya que son menos aburridos que ellos. Y está la segunda ley de la termodinámica: el desorden irremediablemente crece.

Turistas y una tendencia audiovisual británica: la crueldad que nace como subversión y alegato de incorrección política. Presente en productos televisivos de humor como Trigger Happy TV. Relaciono Turistas con una serie reciente, Black Mirror, otro adalidad de la crueldad, la psicosis y la brutalidad, que busca horrorizar al desprevenido espectador.

Ben Wheatley, con sus actores y guionistas Alice Lowe y Steve Oram, hacen su versión de Asesinatos natos a partir de un estilo místico-costumbrista. Reina, como no podía ser de otro modo, el humor negro: reiteradas alusiones verbales y visuales al sexo, la muerte, la escatología. Todo un poco adolescente. Ay, el tedio vital de tantos ingleses, se diría que hastiados del pringoso e infeliz orden en sus vidas. Lo que quieren es “excitement” como sea.

Una “road movie” que quiere incomodarnos pero que, en mi caso, consigue sobre todo desagradarme y aburrirme a partes iguales. No me hace reír ni apenas pensar. Menos mal que dura 88 minutos (julio, 2013).