BERTOLUCCI Bernardo (1940-_)

Io e te (Tú y yo) (2013: 9.0)

Dos personajes en busca de… ¿su autor? Lo encontraron: su cómplice es Bertolucci.

De repente, en mi verano de 2013, emerge el gran Bernardo Bertolucci con una obra inesperada, hermosa y emocionante, Tú y yo.

La historia de un tímido adolescente que renuncia a la “semana blanca” con su colegio y se encierra en un mugriento sótano con su comida, bebida, música, libros y colección de hormigas. Allí quiere el azar que se le una su hermanastra, una joven adicta a la heroína que intenta derrotar su “mono”.

Tea Falco y Jacopo Olmo Antinori son ella y él. Ambos actores están espléndidos y nos desarman. La película respira autenticidad, inteligencia y sensibilidad por las cuatro paredes. Los dos personajes están obligados a convivir superando sus iniciales diferencias; compartirán miedos, confesiones, manías, risas y esperanzas.

Tú y yo es una insólita aventura de interiores. No hace falta irse lejos para vivir emociones fuertes. No hace falta hacerse budista para conocerse a uno mismo. Obra iniciática que aboga por la complicidad y la empatía. Un bodegón con seres humanos frágiles.

Momentos como ambos bailando la versión italiana de una famosa canción de David Bowie son inolvidables. La película engancha, hace reír y llorar. ¿Quién no ha querido alguna vez, y no sólo en la adolescencia, escaparse de su entorno familiar y social y dar con un refugio para sentirse libre, feliz y especial? ¿Quién no ha deseado tener un encuentro inesperado que, quizá, pueda cambiarte la vida?

Referencias:

-El propio Bertolucci y, más allá de Soñadores, El último tango en París, otro hombre y otra mujer refugiados más que atrapados entre cuatro paredes.

-El cine de John Hughes (Todo en un día, El club de los cinco) y películas como Risky Business. Historias de muchachos que, sin padres vigilantes, pueden experimentar con la soledad, la fantasía y el sexo opuesto. E intentar explicarse el mundo.

-El graduado, la comedia agridulce de Mike Nichols de los sesenta sobre el jovencito y la mujer que lo seduce. Hay momentos de Tú y yo en que el protagonista me ha recordado al Dustin Hoffman que le regalan un traje de buzo: torpe, risible, fuera de sitio.

-Gus Van Sant en filmes como Paranoid Park (incluso, más fuera de onda, Last Days), esos jóvenes puros contemplados con fascinación y comprensión, con el fin de acceder a su mundo interior y su conciencia.

-Godard y Truffaut, Bande à part (el baile entre ambos, el espíritu libre) y, claro está, Los cuatrocientos golpes y su final abierto en foto fija. Acaso el Malle de El soplo al corazón.