WAN James (1977-_)

The Conjuring (Expediente Warren) (2013: 5.0)

El terror descerebrado pero técnicamente bien realizado. El terror sin psicología pero con mucha parapsicología. El terror que no proviene de la banalidad del mal (de los hombres) sino de los fantasmas del pasado, que aún quieren rendir cuentas con las personas del presente. Y con los incautos espectadores como tú y como yo. 

Expediente Warren, necio título español para The Conjuring, es una macedonia de referencias de películas de terror; por momentos el riesgo de la batidora paródica (Scary Movie) cobra vida. El cine de casas encantadas, espíritu vengativos, teles encendidas, exorcistas, aparecidos, pájaros asesinos, ahogados, ahorcados, pasillos escabrosos, puertas que chirrían, muñecas diabólicas, armarios tenebrosos, escaleras siniestras y sótanos que guardan secretos macabros.

El trabajo del director Wan (el de la torturadora Saw) es estupendo a nivel técnico y visual: por ejemplo, qué bien sabe aprovechar las posibilidades del encuadre (el plano con fondo de armario) sin volvernos locos. O cómo hace una constante utilización de ruidos y sonidos con el fin de no dejarnos tranquilos.

Lo cierto es que no me he aburrido en ningún momento. The Conjuring me mantiene en tensión casi de principio a fin. Los sobresaltos son continuos. A veces, tonto de mí, aparto la vista de la pantalla para mitigar el siguiente susto.

Cine, por tanto, puramente de saltos y sobresaltos, sin apenas sustancia ni sensibilidad ni pensamiento. Cine de verano (agosto 2013).