AMENÁBAR Alejandro (1972-_)

Agora (Ãgora) (2009: 6.5)

Amenábar metido en una superproducción internacional en torno a Hipatia, una mujer adelantada a su tiempo: lo comprobamos en una enciclopedia o incluso Google.

Amenábar y su apreciable (y simplista) alegato a favor del conocimiento riguroso y científico, frente a las religiones, la ignorancia y las supersticiones.

Amenábar, como siempre, haciendo hincapié en dos aspectos rastreables en otras películas suyas: 1) su retrato negativo y esquemático de la religión cristiana y de los cristianos, aquí incluso observados desde las alturas como si fuesen cucarachas (por no recordar al cura de Mar adentro); y 2) su tono gélido en relación a todo lo que pueda ser alegría, sensualidad y fuego en el cuerpo.

Ágora, que veo en agosto de 2013 en DVD, es una película bella pero sin alma; una superproducción como de un Michael Bay pero hecha sin patriotismo y desde el cerebro. Una película de altos vuelos y hermosas ambiciones didácticas que contiene una notable caracterización de Rachel Weisz. Vemos escenas de luchas y crueldad tolerable admirablemente rodadas. Amenábar tiene talento de sobra para rodar en interiores y exteriores, centrándose en lo pequeño o lo global. Lo peor quizá sean esos esforzados conatos de “historia de amor” entre Hipatia y dos muchachos divergentes.

Y luego está el lado cósmico, que no cómico, del asunto: la Tierra no era el centro de nada. Son los momentos de la película que más me gustan: cuando Hipatia piensa y experimenta, busca la verdad, se frustra pero continúa investigando. ¡Hasta la victoria siempre!

Y qué bonito comprobar cómo la elipse podía ser una figura incluso más bella que el círculo. Más bella y verdadera.