PICAZO Miguel (1927-_)

Oscuros sueños de agosto (Oscuros sueños de agosto) (1967: 6.0)

NUEVO CINE. Miguel Picazo fue un director español moderno que explotó en los años sesenta. Tras la excelente La tía Tula, de ascendencia británica, en Oscuros sueños de agosto sus influencias fueron la Nueva Ola francesa y la gravedad de Bergman, acaso.

Un nuevo cine español que se desviaba de las corrientes oficiales y populistas del franquismo. Un cine que se ponía severo y enigmático y trataba asuntos nada simpáticos. Un cine que, dentro de sus posibilidades y vigilado por la censura, ponía sus granitos de arena críticos al mostrar su sutil desacuerdo con la dictadura. En la película de Picazo, oímos por ejemplo un “¡Viva al Rey!” y hay una escena de mofa respecto al poder eclesiástico (encarnado en una monja).

Temas como el suicidio, los abusos sexuales, la depresión y la locura sí tenían cabida en este cine. Como en La tía Tula, había un énfasis sobre la situación de las mujeres en España, en torno a conceptos como libertad, responsabilidad e independencia.

SOMBRÍA. Oscuros sueños de agosto no es una película erótica, aunque su título quisiera sugerirlo. Es una obra sombría, algo plúmbea. Tampoco es una película veraniega al uso, aunque suceda durante un mes de agosto. Por decirlo de manera simple, logra recordarme más Los renglones torcidos de Dios (el libro de Luca de Tena) o Alguien voló sobre el nido del cuco que Verano azul o Verano del 42. Agosto, para Picazo, es el mes más cruel.

La película también bebe, diría, de la novela española que marcó tendencia desde final de los cincuenta, El Jarama: unos españoles que ya disfrutaban del ocio burgués pero no sabían muy bien qué hacer con su tiempo. Los temas tanto de Bergman como de ese Ferlosio, la infelicidad y el hastío, están presentes en Oscuros sueños de agosto.

PUNTO DÉBIL. Lo malo es que el tedio se contagia al espectador, a quien casi le apetecería poner un prefijo “seudo-“ delante de ambos epítetos: bergmaniana o ferlosiona. Y todo ello pese a que un joven Víctor Erice coescribió el guion. Por último, mencionaré que la interpretación de Viveca Lindfors (madre en el film de la encantadora actriz Sonia Bruno), un supuesto punto fuerte de la obra,  me resulta sobreactuada y hasta irritante.

NUEVO CINE ESPAÑOL DE LOS 60. El verdugo, A tiro limpio, Rififí en la ciudad, Young Sánchez, El extraño viaje, La tía Tula, La caza, Nueve cartas a Berta, Amador, Con el viento solano, Peppermint Frappé, La boutique...