NICHOLS Mike (1931-2014)

Heartburn (Se acabó el pastel) (1986: 6.5)

Comedia agridulce sobre el amor, la pareja, el matrimonio, la paternidad, la maternidad, el adulterio y las rupturas sentimentales. 

Un argumento nada novedoso. Un argumento nunca anticuado.

Película que gira en torno a dos gigantes de la interpretación, Meryl Streep y Jack Nicholson, encantados de haberse conocido. Dirigida por un director competente y perspicaz, Mike Nichols, del que se habría esperado más, acaso, tras su temor a Virginia Woolf. 

Heartburn no es profundamente sentimental como un McCarey ni cínicamente romántica como un Wilder, dos modelos inalcanzables.

Heartburn sí es un digno exponente del Hollywood de los años 80. Un Hollywood que, por su lado más epidérmico, ahora (escribo en diciembre de 2013) nos puede resultar gracioso y hortera por sus peinados abultados, ropa colorida, soniquetes enfáticos y general optimismo. El tema puede ser más o menos ambicioso o grave, pero el tono suele evitar lo trágico y lo desesperado, tendiendo hacia un realismo más o menos sentimental, más o menos superficial. Sin obviar la comercialidad del producto, claro.

La primera mitad de Heartburn es más divertida: la parte donde la pareja protagonista se conoce, se enamora y se casa. Luego llegan los hijos, el adulterio, la paciencia, la ruptura, los lloros y los quebrantos. Y la película, sin caer en desgracia, pierde en parte su gracia.

No estamos, pues, ante una película ni mala ni regular ni demasiada buena. 

Destaquemos, eso sí, su título español, tan sonoro, ligero y apropiado para su década: Se acabó el pastel